CIEZA, HOY: VALE QUIEN SUEÑA

@JoseMariaCamara

Vale quien sueña

Debo confesarles que nunca he tenido la más mínima gana de que llegara una nueva Navidad. Nunca he tenido el más mínimo interés en que al calendario llegara al 24 de diciembre, Nochebuena. Quizás, o muy probablemente, nunca he tenido ganas de Navidad por que, desde que era un bebe, desarrollé una fobia conocida como Ligirofobia. Una fobia que, para que ustedes me entiendan, consiste en no soportar los fuegos artificiales en cualquiera de sus variantes, por lo tanto, ustedes ya pueden imaginar que la Navidad y yo, como que no, pero, sin embargo, este Navidad sí que quería que llegara, simplemente para ver si la OJE nos sorprendía. Y lo ha hecho.

Es innegable que la Navidad en Cieza está íntimamente ligada a una institución que es mucho más que lo que esa palabra del diccionario puede encerrar. La Navidad en Cieza es, de todo, menos moderna. No es moderna porque sus principales eventos guardan todavía esos retazos de los que un día fuimos niños y, cogidos de las manos de nuestros padres y abuelos, fuimos al Muro a ver llegar a esos señores con antorchas y a ese hombre que hacía cantar dulcemente a los timbales. ¡Siempre me fascinó su manera de tocar los timbales y la cuestión es que, me sonaba de algo, pero no sé de qué! Cieza no entiende la Navidad sin un grupo de personas que hacen de la tarde del cinco de enero la tarde de los sueños por excelencia.

El Maripinar, altanero y bohemio, se enciende en centenares de haces de luces que, al caer la tarde, como si de una lengua de fuego se tratara, bajan hasta la ciudad que los espera como si la vida les fuera en ello. OJE tiene la culpa de que ningún cinco de enero falten los Reyes Magos a la cita con todos y cada uno de los ciezanos. OJE es el sueño hecho realidad, es la esperanza vestida de velos, túnicas y coloridos ropajes. OJE es la ilusión de los que la perdieron en algún momento de su vida pero que, al escuchar el sonido de los timbales y el olor de la antorcha quemada, vuelven a recordar que la ilusión viene desde el Maripinar. OJE es, en definitiva, el mayor regalo que los niños, y no tan niños, pueden recibir en la tarde del cinco de enero, cuando el sol les cede el testigo para iluminar la noche de las noches para los más pequeños de la casa.

Dice el título del disco que en 2005 grabó su agrupación‘’ Esfuerzo, Constancia e Ilusión’’. Tres palabras que este año han ardido, como nunca, en el pecho de todos los que alguna vez en su vida han tenido el honor, si, honor, de vestir el jersey azul a rayas amarillas y rojas. Tres palabras que este año serán, más que nunca, testigo indudable e imperturbable del trabajo que esta señera entidad ciezana realiza todos los años para que ningún niño pierda la ilusión de ver a SS.MM Los Reyes Magos de Oriente en la tarde del cinco de enero.

Esfuerzo, constancia e ilusión para que, pese a todo el conjunto de despropósitos que ha supuesto el 2020,  la OJE, una vez, se vuelque para traernos a Cieza a los emisarios de la ilusión, los Reyes de los sueños y la cohorte de sirvientes que, cuando todo el mundo duerme, ellos recorren las casas de los ciezanos para ayudar a SS.MM  a colmar las expectativas de todos los que sueñan, se esfuerzan, tienen constancia y se ilusionan cuando el Sol comienza a apagarse allá por el Almorchón.

La OJE ha vuelto, aunque nunca se ha ido, ha vuelto para demostrarnos que nada, ni nadie, puede con ellos. De igual manera que cuando se fue al cielo el cabo de cabos ciezanos, Manolo, en las vísperas de un nuevo año, este año también volverán en apenas unos días a traer la ilusión a Cieza. Este año han vuelto a sorprendernos y es justo y merecedor llamar incrédulos a aquellos que pensaron que no vendrían este año los Reyes Magos, yo el primero, porque, imposible era dudar de esto si la OJE es la encargada de su llegada. En Catafrente se ha encendido la llama de la ilusión, pero, en el corazón de todos los de la OJE, la ilusión siempre permanece latente cuando diciembre comienza a aparecer en el calendario.

Vale quien sirve, o vale quien sueña. Pero siempre vale todo si la OJE está en el meollo.  

Os espero en quince días, mientras sigo observando la vida.

José María Cámara Salmerón

Cofrade y Soñador

17/5/13

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