EXPOSICIONES: DE LA MATERIA A LA FORMA: EL UNIVERSO ESCULTÓRICO DE MANUEL PÁEZ.

@JoseMariaCamara

“La exposición en el Museo de Arte Ibérico de Mula se ha concebido con un enfoque que revitaliza las formas, técnicas y valores estéticos de la antigüedad grecorromana dentro de contextos contemporáneos. En ella sobresale el sólido dominio técnico del escultor, la idealización de la figura humana y una conexión con la narrativa mitológica.”

Juan García Sandoval y Olga Rodríguez Pomares

A veces, el verano también ofrece magníficas oportunidades para «redescubrir» la cultura; es decir, para acercarnos a aquello que, por un motivo u otro, permanece activo, pero desconocido para nosotros. Estoy seguro de que, al igual que yo, muchos de ustedes también buscan en las salas de los museos, en los conciertos al aire libre o entre las páginas de un buen libro un motivo para, aunque solo sea durante unos segundos, escapar de este terrible calor.

Y así, buscando ese alivio de las altas temperaturas, hace tan solo unos días me desplacé hasta la vecina ciudad de Mula para conocer en directo la obra escultórica del gran artista Manuel Páez, un creador que pinta y esculpe y cuya trayectoria escultórica discurre entre lo clásico y la herencia mediterránea de autores como Capuz, González Moreno, Benlliure o Antonio Campillo. Así quedó de manifiesto durante la presentación del artista que realizó Juan G Sandoval antes de comenzar la visita guiada que tuvo lugar en el Museo del Cigarralejo de Mula.

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LA PASIÓN DE LA LUZ: SOLEDAD DE LOS HERMANOS CAVA.

@JoseMariaCamara

Desde el siglo XVIII, la zona del Levante español mantiene unos patrones devocionales muy marcados: Nazareno, San Juan, Dolorosa, Inmaculada y Soledad. Todos ellos se han ido creando y consolidando a lo largo de los siglos, mirando siempre hacia un mismo origen: Francisco Salzillo. Sus creaciones primigenias, principalmente para la Región de Murcia, han inculcado determinados modelos en el acervo cultural de todos y cada uno de los murcianos que han vivido al compás del agua del Segura, esa que riega nuestra fértil huerta.

Autores como Roque López, los Aracieles, Sánchez Lozano, González Moreno y los Hermanos Cava no han dudado en reproducir, algunos hasta la extenuación, los modelos salzillescos que tan imbricados estaban —y siguen estando— entre los devotos murcianos. Modelos como el de la Dolorosa de Jesús imperan en nuestra tierra, cuajando los templos murcianos de tallas que recuerdan a ese icono devocional que cada mañana de Viernes Santo es bañado por la luz del amanecer más murciano de cuantos existen.

Algunos de los autores mencionados anteriormente consiguieron subsistir gracias a la reproducción de aquellos modelos que, durante la Guerra Civil, fueron arrancados de sus fieles y devotos. Si Sánchez Lozano fue, tras la contienda, el más fiero continuador de la estela salzillesca, son los Hermanos Cava quienes, en la actualidad, siguen las trazas del genio murciano con mayor fidelidad y tino.

Imagen de una estatua de una figura religiosa con rostro sereno y lágrimas, adornada con un manto negro y una corona dorada elaborada, presentada en un fondo neutro.
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PASIÓN EN CIEZA: DOS AÑOS DESPUÉS, VOLVIÓ POR SEPTIEMBRE.

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El papa Alejandro VII señaló en el siglo XVII, y previamente a la instauración del dogma de la Inmaculada Concepción: «Antigua por cierto es la piedad de los fieles cristianos para con la santísima Madre Virgen María, que sienten que su alma, en el primer instante de su creación e infusión en el cuerpo, fue preservada inmune de la mancha del pecado original, por singular gracia y privilegio de Dios, en atención a los méritos de su hijo Jesucristo, redentor del género humano, y que, en este sentido, veneran y celebran con solemne ceremonia la fiesta de su Concepción».

Ese primer instante de su creación, que es en sí mismo el de la concepción de la Santísima Virgen María, es lo que cada ocho de septiembre Cieza celebra junto a su Madre, la Santísima Virgen del Buen Suceso Coronada, Patrona de Cieza.

En una tarde más propia de los meses centrales del verano, los ciezanos volvieron a subir a la Atalaya para abrazar la talla de González Moreno y, como marca la tradición, devolverla a sus raíces, que no son otras que su pueblo, ese que por patrona la tiene.

Al filo de las cuatro y media de la tarde, los rayos incesantes del sol volvían a bañar el rostro de niña de la Patrona de Cieza. Vestida con los colores inmaculistas, blanco y azul, enmarcada por un arco floral en tonos rosáceos confeccionado a base de claveles, lilium, alstroemeria y rosas, y coronada con la corona de su coronación canónica, la talla, acompañada por los anderos de las cofradías ciezanas y devotos, se dispuso a caminar presta por los senderos que conducen a su pueblo.

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CIEZA, HOY: A MI MADRE, LA SEÑO PURI

@JoseMariaCamara

Muchas veces he leído, o escuchado, esa frase tan típica en el mundo de la escritura que hace referencia al pavor que los escritores tenemos a enfrentarnos al folio en blanco; es decir, saber qué quieres expresar, pero no saber cómo hacerlo. Por un motivo u otro. A mí me ha pasado pocas veces y, cuando me ha pasado, generalmente ha sido porque escribo de alguien a quien admiro o quiero mucho, como por ejemplo la crónica del Pregón de la Semana Santa de Cieza 2025 y como lo es ahora, cuando, ante este folio digital en blanco, me planto para escribirle unas líneas a la mujer de mi vida, con permiso de mi abuela, que está en el cielo, y de mi novia, Ana. Hablo de mi madre. Mi señora madre. La Seño Puri.

Los que me conocen saben que soy un gran melómano. Cuando cada día suena mi despertador, primero abro los ojos y, acto seguido, pongo música para despertarme. En mis listas de Spotify hay un pasodoble que Roque Baños compuso y que lleva por título «A mi madre». Y a mí me pareció bien apropiarme de dicho título para poder, al menos, tener un título para el artículo que nos ocupa, pues puedo asegurarles que han sido tres meses pensando en cómo enfocar el artículo y cómo hacerlo realidad. Una vez tenía esa primera parte del título, me acordé de que a mi madre siempre la saludaban sus alumnos, fuere donde fuere, con la misma frase:¡Seño Puri! Y ahí encontré el título completo y la raíz del artículo que me ocupa: primero hablarles de quién es mi madre, la Seño Puri y , segundo, hablarte directamente a ti, mamá.

Verano significa, en los últimos tiempos, presumir de cuerpo, de destinos de viajes, de ropa, de moreno y de cuentas de restaurantes. Todos y todas presumen de algo, pero yo siempre he preferido presumir de alguien y no de algo. Antes presumía de ser el nieto de la Juana —en mi bio de X así me presento—, pero ahora, con más ahínco que antes, presumo de ambas cosas, pero especialmente de ser el hijo de la Seño Puri.

Los que nos dedicamos a la docencia —yo lo hago por ti, mamá— sabemos que en las aulas hay docentes extraordinarios; docentes que levantan verdaderas pasiones en sus alumnos y que, pese al trasiego de los años, siempre son recordados por los que un día ocuparon los pupitres de sus aulas. Y luego están los que yo considero ídolos. Son la suma de todo lo anterior. Levantan pasiones, nunca los olvidas y tienen un magisterio, en toda la amplitud de la palabra, impoluto. Y mi madre, no porque sea mi madre, que también, ha sido ídolo de muchos niños y niñas que han salido, en cinco años, llorando a mares por no volver a ver a la Seño Puri.

Mi madre heredó de mi abuela el tacto, la fuerza, el liderazgo, la delicadeza, la entrega, el cariño y la empatía. Todas esas cualidades han sido sus banderas durante sus treinta y cinco años de servicio, como las treinta y cinco rosas que le regalaron el último día de su vida laboral. Mi madre es mi madre y, para mí, es la mejor, pero les puedo asegurar que no he visto nunca una mujer con las ideas tan claras en lo personal y en lo profesional. Cuando tuvo que ser valiente, lo fue. Fíjense que, estando yo aún en su barriga, se cogió el Panda y se fue a trabajar a La Palma; cogió la Biblia mientras estaban las listas congeladas y luchó, luchó y siguió luchando hasta que le quitó toda la razón a aquella monja que, como se comprobó, rezando sería la repera, pero como futuróloga y orientadora laboral era un auténtico cero a la izquierda.

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LA PASIÓN DE LA LUZ: ROMANO Y PONCIO PILATO DE PABLO ESPINOSA

@JoseMariaCamara

La pasada Cuaresma, la ciudad de Tobarra asistía a un importante hito en la carrera artística del escultor muleño Pablo Espinosa. Un romano y Poncio Pilato se incorporaban al grupo escultórico del «Señor de la Caña», una de las imágenes más devocionales de esta ciudad manchega. Ambas piezas venían a sustituir a otra anterior realizada por Lozano Roca y de una calidad artística notablemente inferior.

Desde hace algunos años, Pablo Espinosa ha llevado por bandera su condición de discípulo del maestro de Los Ramos, José Antonio Hernández Navarro. No resulta extraño, por tanto, ver al joven escultor trabajar junto a su maestro en nuevas obras que, poco a poco, han ido jalonando su trayectoria. Aquel joven muleño, tímido y siempre atento, comienza hoy a emprender su propio vuelo y, como buena muestra de ello, este importante encargo que supone un paso significativo en su carrera. La ejecución de estas dos nuevas imágenes sirve, además, como pórtico de una serie de proyectos que el escultor ya tiene concretados para los próximos dos años.

Cabeza de una escultura realista con detalles vívidos, mostrando un hombre con cabello rizado y expresión pensativa.
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PASIÓN EN CIEZA: EL DÍA DE NUESTRO SEÑOR.

@JoseMariaCamara

Tengo un escritorio. En ese escritorio hay un hueco donde está la torre del ordenador. Encima, una estantería pequeñita con una libreta donde apunto aquellas frases que, tras leerlas una primera vez, creo que merecen ser guardadas, para, de vez en cuando, sacarlas del olvido. En una página de esa libretita, un día cualquiera escribí: ‘’A Dios se puede llegar; a lo más elevado, se puede llegar a través de lo más material, a través de las emociones humanas más apasionadas. Ese es el corazón del Barroco’’ firma el periodista Jorge Bustos. ¿Acaso no hay emociones desbordadas en la tarde por excelencia del ciezano?¿Acaso mirando a Nuestro Señor, escultura eterna e inmemorial, no encontramos lo más elevado a lo que hace referencia Bustos? Sí, y mil veces sí. Nosotros sabemos que por Él vamos a la eternidad de los tiempos y por Él nuestras tormentas se vuelven primaveras sempiternas y calmas indiscutibles.

Vista aérea de un grupo de personas en una ceremonia religiosa, observando una imagen religiosa grande decorada con flores, incluyendo ángeles, en un espacio de culto.
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