@JoseMariaCamara
La pasada Cuaresma, la ciudad de Tobarra asistía a un importante hito en la carrera artística del escultor muleño Pablo Espinosa. Un romano y Poncio Pilato se incorporaban al grupo escultórico del «Señor de la Caña», una de las imágenes más devocionales de esta ciudad manchega. Ambas piezas venían a sustituir a otra anterior realizada por Lozano Roca y de una calidad artística notablemente inferior.
Desde hace algunos años, Pablo Espinosa ha llevado por bandera su condición de discípulo del maestro de Los Ramos, José Antonio Hernández Navarro. No resulta extraño, por tanto, ver al joven escultor trabajar junto a su maestro en nuevas obras que, poco a poco, han ido jalonando su trayectoria. Aquel joven muleño, tímido y siempre atento, comienza hoy a emprender su propio vuelo y, como buena muestra de ello, este importante encargo que supone un paso significativo en su carrera. La ejecución de estas dos nuevas imágenes sirve, además, como pórtico de una serie de proyectos que el escultor ya tiene concretados para los próximos dos años.






