@JoseMariaCamara
La RAE define el término extraordinario de la siguiente manera: ‘’ Fuera del orden o regla natural o común’’. Y eso fue, ni más ni menos, lo que ayer en Cieza vivimos, algo fuera de lo común. Una simbiosis perfecta entre cualquier Jueves Santo de nuestras vidas y un 4 de octubre que, indudablemente, quedará para el recuerdo de todos aquellos que se sienten Hijos de María.
Fue un sábado de octubre de hace 11 años cuando, incluida en la magna procesión organizada por la Junta de Hermandades Pasionarias, Nuestra Señora de Gracia y Esperanza salía a las calles de Cieza bajo un cielo de estrellas y vestida con lo más especial de la huerta murciana. En aquel día todos celebrábamos el centenario de la entidad madre de la Semana Santa de Cieza, la Junta de Hermandades Pasionarias. Ayer, once otoños después, volvió a reinar la Esperanza en las calles de Cieza, pero reinó para celebrar los cincuenta años de su hermandad, que no de Ella, porque, mientras la vida caminaba por otros derroteros, Ella era ya la eterna novicia del Monasterio de la Inmaculada Concepción, las Clarisas. Fue en esa santa casa donde, en sus cámaras altas, esperaba la visita que cambiaría su destino. Del Rosario y la clausura, a las calles, la devoción y el amor más excelso que se le puede tener a una madre. Ramón García, Jesús Hernández, Francisco Moisés López, Manuel Eloy-Semitiel, Juan Villalba, Inmaculada Guirao, Francisco Hernández, Juan Antonio Angostos, Manolo Abellán, Antoñina Ortiz, Diego Guardiola y los hermanos Paco Marín y Enrique Marín, entre otros, cambiaron para siempre el destino de aquella Virgen del Rosario que ejecutó Manuel Carrillo García en 1930, pero lo que no sabían es que también cambiaron para siempre la vida de tantas y tantas personas que en Nuestra Señora de Gracia y Esperanza han encontrado, como publicó Isa Villalba en su Instagram,’’ el ancla del alma’’.

Una jornada para guardar siempre ‘’ en las alforjas de nuestra memoria’’ que diría D. Fernando Molina en su Pregón de la Semana Santa de Cieza 2011. No hay palabras que puedan describir el maremagnun de momentos, emociones, experiencias y recuerdos que ayer se generaron en las calles de Cieza. Los Hijos de María volvieron a regalarnos un altar efímero, asombro de todos los presentes, en el palio de su titular. ‘’REINA DEL CIELO’’ y ‘’50 AÑOS’’ se podía leer entre un arrebato de claveles y pino verde que configuraban el manto más esperado de cada Semana Santa. 1975-2025, 50 años y una noche en la que todo era un regalo para la Madre de todos aquellos que sienten en su alma el verde de la Esperanza. Un violín tocando ‘’Crucifixus’’ en San Sebastián; una ofrenda de flores de la Cofradía de Ánimas justo en la hornacina de su Virgen de Ánimas; varias petaladas improvisadas en Calle Larga y unos vivas a su entrada fueron algunas de las muestras de cariño que, externas a la cofradía, los ciezanos quisieron brindarle a la talla de Carrillo García. Si el pueblo quiso mostrar lo que entienden por religiosidad popular, sus hermanos no podían ser menos. Cinco puntos a lo largo del recorrido como cinco aldabonazos en lo más profundo de nuestros corazones cofrades. Origen, hermandad, encuentro, futuro y eternidad. Cinco palabras que resumen cinco décadas de historia de auroras, rosarios, Sagrada Eucarística y atardecer de Jueves Santo. Cinco puntos diferenciales en los cuales se homenajeó al autor de la talla, Manuel Carrillo García, en la oración sentida de sus biznietas, Patricia y Fuensanta; el encuentro entre la madre, el hijo y el colegio apostólico, como en Pentecostés, en una Esquina del Convento atestada de gente y que sonaba a la melodía juvenil de Sones de Pasión, la cual interpretó ‘’La Esperanza de María’’; ‘’Alma Mater’’ y ‘’En la Cena del Señor’’, todo ello antes y después de que el cura de San Joaquín hiciera brotar de su alma y de su corazón la poesía más pura y delicada que a una madre se le puede dedicar; en las Claras, la Casa de Nuestra Señora de Gracia y Esperanza, el encuentro entre la titular y la imagen del tercio infantil con el verso de Francisco Nortes de fondo. Pasado, presente y futuro que aseguran que las páginas de la cofradía seguirán escribiéndose en las décadas futuras. Por último, el regreso a su casa. ‘’La Madrugá’’ y la voz de Paula para recordar a todos aquellos que ya gozan de la dicha de ver cara a cara el verdadero rostro de la Madre del Jueves Santo. Destacar el, posiblemente, momento de la procesión en la casa de D. Ramón García, donde cayeron del cielo 20.000 pétalos mientras el palio se mecía al compás de ‘‘El Día del Señor’’, interpretada magníficamente por la Asociación Musical ‘’No Tenemos Prisa’’ de Abarán. Banda sonora incontestable e inigualable del pasado y presente más reciente de la cofradía del Jueves Santo.
La primera procesión de su vida de Inés, dormida en brazos de su padre, Mario; Paula en sus lágrimas al comprobar que todo había ido bien; Ana estrenando compromiso y dándole gracias a la Virgen por todo lo regalado y lo que está por venir; los hijos de Fernando Molina y Elena Centeno intentando alcanzar desde su balcón las campanillas del techo de palio; Yuste Navarro compartiendo procesión y sentimiento con su hijo; la inmensa alegría de algunos de los expresidentes al ver pasar la realidad que construyeron con el sudor de su frente; Madruga tirando pétalos a su Virgen; la sonrisa de Antonio comprobando que tantas idas y venidas desde Alcantarilla han merecido la pena; el ancla y el laurel coronando el cielo de Diego Tortosa; los dibujos de Antonio José Villa Vázquez llenando la carrera; las pegatinas con el lema ‘’Nuestra Esperanza’’ en los recovecos del recorrido; la OJE abriendo carrera en su también 50 aniversario; la madre embarazada, la anciana en silla de ruedas y la lágrima emocionada. Todo eso fue, entre otros, el regalo que los ciezanos recibieron de los Hijos de María. Cuatro horas y media de pura devoción, emoción y religiosidad popular para celebrar medio siglo de aquella hermandad de catequistas que hoy es una realidad incuestionable y plenamente consolidada en el entramado de la Semana Santa de Cieza.
Ojalá se cumplan las palabras de Francisco Nortes y todos: ‘’seamos, por siempre, Hijos de María’’.
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José María Cámara Salmerón
Cofrade y Soñador
17/5/13