PASIÓN EN CIEZA: EL DÍA DE NUESTRO SEÑOR.

@JoseMariaCamara

Tengo un escritorio. En ese escritorio hay un hueco donde está la torre del ordenador. Encima, una estantería pequeñita con una libreta donde apunto aquellas frases que, tras leerlas una primera vez, creo que merecen ser guardadas, para, de vez en cuando, sacarlas del olvido. En una página de esa libretita, un día cualquiera escribí: ‘’A Dios se puede llegar; a lo más elevado, se puede llegar a través de lo más material, a través de las emociones humanas más apasionadas. Ese es el corazón del Barroco’’ firma el periodista Jorge Bustos. ¿Acaso no hay emociones desbordadas en la tarde por excelencia del ciezano?¿Acaso mirando a Nuestro Señor, escultura eterna e inmemorial, no encontramos lo más elevado a lo que hace referencia Bustos? Sí, y mil veces sí. Nosotros sabemos que por Él vamos a la eternidad de los tiempos y por Él nuestras tormentas se vuelven primaveras sempiternas y calmas indiscutibles.

Vista aérea de un grupo de personas en una ceremonia religiosa, observando una imagen religiosa grande decorada con flores, incluyendo ángeles, en un espacio de culto.

Si bien es cierto que el tiempo llevaba días anunciando tormentas para la tarde de hoy, no menos cierto es que el temporal se quedó en La Venta del Olivo. Cuando Nuestro Señor se pone en la calle, nada ni nadie puede con Él. Sobre las siete de la tarde, un toque de campana sonaba en el interior de la Basílica. Todo estaba dispuesto, la luz entraba por la puerta que desembocaba en el pueblo que lo esperaba otro año más para, como el epílogo perfecto a una Semana Santa perfecta, acompañarlo en masa a su cumbre airosa. En apenas dos horas, Cieza se bañó en su eterno consuelo y su infinita misericordia. Rodeado de la solemnidad que propician marchas como ‘’El Cristo del Perdón’’ de Gómez Villa o ‘’Mektub’’ de Mariano San Miguel, el Señor, que estrenaba tonelete, fue recorriendo, una a una, las calles del recorrido procesional donde su pueblo lo esperaba apostado en calles y balcones, esperando el momento exacto para tejer una delicada alfombra de pétalos sobre los que depositar sus más profundos secretos y sus más sinceros amores. Cada pétalo lanzado desde los balcones en la tarde de ayer fue un pétalo de amor, entrega y devoción. Como esos miles de pétalos que inundan en estas fechas las huertas que abrazan nuestra tierra, su pueblo, un pueblo que ni un solo momento dejó de acompañarlo formando una verdadera marea humana de fe, devoción y mucho, mucho corazón. Misma marea  humana que lo devolvió en volandas a su ermita, entonando desde lo más profundo de su corazón nuestro propio padrenuestro, esa súplica en forma de himno que, desde que estamos en la cuna, ya nos cantan nuestras abuelas y nuestros padres. Ayer, Elena y Leo escucharon por primera vez esa letra y, por primera vez, sintieron lo que es Cieza un tres de mayo. Que, como ellos, sean muchos más los ciezanos que, por los siglos de los siglos, acompañen a su Señor en la tarde de las tardes, aprendiendo junto a Él que, cuando nada nos quede, siempre nos quedará Él, el Santísimo Cristo del Consuelo, gloria del pueblo de Cieza.

Recuerde que todo el material de este blog esta sometido a una licencia Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International. Por lo que el material no puede ser vendido ni modificado sin el consentimiento expreso del autor. La realización de lo anteriormente dicho puede conllevar el pago de una cantidad determinada por el propietario intelectual de estas imágenes.

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Jose María Cámara Salmerón

Cofrade y Soñador

17/5/13

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