FOTOGRAFÍA: PROCESO DE »ANA». FOTO GANADORA DEL I CONCURSO DE FOTOGRAFÍA »LAS RUTAS DEL ARROZ DE CALASPARRA»

@JoseMariaCamara

Fue en junio de 2020. Hacía apenas un mes que habíamos salido del confinamiento más estricto que esta pandemia nos ha traído. Una mañana me apunté con mi padre a las rutas del Arroz de Calasparra, no había ido en mi vida a los arrozales, por lo que iba con mi cámara como si no hubiera un mañana. Todo era fotografiable. Llevaba una camiseta de Snoopy (en verano me gusta ser más socarrón) la cuestión es que el presidente de la D.O me tiró a las cámaras de 7RM, tradición ya cada vez que voy a las rutas del Arroz de Calasparra, y me invitó al I Encuentro Gastronomía y Origen que organizaba la D.O de Calasparra. La cuestión es que llegó el día y yo, rodeado de cocineros de alto nivel, prensa y especializada y presidentes de las otras D.O iba pegando el oído a todo lo que decían, para aprender alguna que otra cosa y subirla al blog. La cuestión es que en la visita al Bayo la gente comentaba: ‘’ solo falta la mujer paseando entre los arrozales para que sea cualquier arrozal asiático. De los de película’’  Rápidamente esa frase se quedó grabada en mi mente y comencé a darle vueltas a cómo podría trasladar esa fase a la fotografía. Ahí se quedó. Ese verano fui varias veces al Bayo a hacer un seguimiento del proceso del arroz y empaparme de sus agricultores, tierras, caminos etc.…

Pasaron los meses y las estaciones  y, en la calma del otoño y el invierno, comencé a hacer los  primeros bocetos a lápiz de lo que podía ser esa foto. (Imagen 1 y 2)

EN el margen derecho indicaciones sobre el atrezzo.

Llegó mayo y el Ayuntamiento de Calasparra presentó una programación cultural, deportiva y artística en torno al producto estrella de esta localidad del noroeste de la Región de Murcia. Dentro de esa programación se incluía un concurso de fotografía. ¡Era el momento de hacer realidad esa foto!

De nuevo comencé a hacer un seguimiento del proceso del arroz en el Bayo, de mayo a octubre bajaba de manera asidua, puesto que considero que, para realizar una foto con alma, hay que empaparse de las gentes, sus formas de hablar, sus costumbres y su forma de vida. La cuestión es que a mediados de agosto hablé con mi novia y preparamos la foto. Mi novia tenía que ir caracterizada como esas mujeres asiáticas  que salen  en las películas paseando entre los arrozales de aquellos países, esto es: vestido blanco y paraguas blanco grande, pero un paraguas, digamos, típico. Así que nos pusimos a ver vestidos en tiendas que nos pudieran cuadrar con la idea, lo encontramos y yo, mientras, busqué en AMAZON un paraguas que pudiera encajarme, lo pedí, pero era más pequeño de lo esperado, aun así, valía. El atrezo estaba preparado. Solo faltaba elegir si con dron o con cámara. Tuvo que ser con cámara puesto que el dron, literalmente, lo bañé en una de las acequias que conectan los cajones de arrozales. Murió y, mientras me llegaba el nuevo, el cultivo iba a cambiar de fase e iba a estar naranja, por lo que no era lo mismo. Total, cámara digital y a probar.

El  18 de septiembre fue el  día elegido. La noche de antes había habido tormenta y el terreno estaba mojado pero con definición, todavía quedaban algunas nubes que nos hicieron temernos lo peor, una mala iluminación al atardecer y la suspensión del plan. Debo reconocer que llegamos justos justos al lugar y, nada más llegar, Miguel, el agricultor propietario del terreno, se dirigió a nosotros a saludarnos y a preguntarnos qué íbamos a hacer.  Con Miguel me une una buena amistad de visitarlo durante tantos meses, incluso me enseñó a quitar la protección eléctrica para que pudiera hacer las fotos con total tranquilidad. Total, el Sol comenzaba a caer y yo, con la escalera de la limpieza de mi madre, mi equipo fotográfico, con cámara analógica incluida, me apresuraba a buscar la ubicación exacta, puesto que en el boceto concebí la foto en un camino ancho que diferenciara bien dos cajones de arrozales. Lo encontré, me subí a la escalera, le pedí a mi novia que andará hacía adelante  para que el vestido cogiera un poco de vuelo, lo hizo como 5 v y, justo en un momento determinado, las nubes permitieron un poco entrar el Sol. ¡Era la iluminación perfecta!  Disparé y así conseguí realizar la foto ganadora del I Concurso de Fotografía »Las Rutas del Arroz de Calasparra». Una foto pensada y realizada con un año de diferencia.

Os dejo la misma foto que la ganadora, pero con cámara analógica, de las de toda la vida.

José María Cámara Salmerón

Cofrade y Soñador

17/5/13

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