FOTOGRAFÍA: CEHEGÍN POR SU EXTRARRADIO

@JoseMariaCamara

El pasado mes de julio la empresa murciana GUIASMUR, en un intento de salvar el sector de los guías turísticos, organizó una serie de rutas al atardecer por varios pueblos de la Región de Murcia. Cieza, Yecla, Murcia o Cehegín, entre otras, fueron algunos de los protagonistas; y, hasta esta ciudad del noroeste murciano, me dirigí para conocer un poquito más esta joya de la Región de Murcia.

La ruta, diferente a lo que en un principio tenia pensado, nos llevó durante cerca de dos horas por el extrarradio de Cehegín. Comenzamos en la Plaza de España para, desde ahí, subir al mirador que hay a escasos metros y contextualizar un poco la visita mirando al yacimiento de Begastri, el origen de la actual Cehegín. Seguidamente, y bajando hasta el Argos, recorrimos la rivera de este pequeño rio mientras el guía, Cristóbal, nos iba explicando el origen de la huerta murciana, la importante industria espartera de Cehegín así como lo que Paco Rabal opinaba sobre esta localidad. ¿Sabes como la describió? Pues el genio aguileño habló de Cehegín como »El Belén de España» por su concepción, tanto por la orografía, como por las construcciones que configuran su casco antiguo.

Tras un paseo por el Argos, continuamos hacía la conocida como Torre del Pozo donde el guía nos habló de la importancia que Cehegín tuvo para el ejercito napoleónico, puesto que, fue uno de los principales proveedores de esparto. Así mismo, nos incidió en el papel clave que las minas cehegineras, con la producción de hierro, tuvieron en el rearme alemán tras la llegada de Hitler a la presidencia de Alemania. Una vez que disfrutamos de las vistas que nos brindaba esta importante edificación del S. XI y XII nos dirigimos hacía el pintoresco barrio del Puntarrón desde el cual, y sobre nuestras cabezas, se alzaba majestuosa la Iglesia de la Magdalena, una auténtica joya del Renacimiento diseñada por Jerónimo Quijano. Para finalizar, nos dirigimos hasta las ruinas de la Ermita de San Sebastián, una ermita donde la gente se dirigía en tiempos de pandemia, concretamente de peste,- ¿les suena eso de pandemia? – donde pudimos disfrutar de unas magnífica vista de Cehegín, la menos conocida, y un esplendoroso atardecer veraniego.

El guía, tras acabar la visita, muy enrollado él, nos dio una vuelta rápida por el Casco Antiguo de Cehegín lo que, como otras tantas veces, provocó que me enamorara de sus majestuosas edificaciones y calles laberínticas.

Cehegín merece muchísimo la pena, merece conocer su patrimonio, pasear por sus calles llenas de antiguos palacios, conocer a la Virgen de las Maravillas y comer en sus buenos restaurantes, les recomiendo, encarecidamente, el Restaurante el Sol.

Me despido dejándoles unas fotos que resumen la visita.

José María Cámara Salmerón

Cofrade y Soñador

17/5/13

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