¿COMENZAR?

@JoseMariaCamara

¿Comenzar?

Todo se ha consumado. La quietud de las altas horas de la madrugada me hacen recordar el título de una marcha procesional, como no, CONSUMATUM EST. Todo se ha consumado. Todo ha terminado, aunque ha vuelto a comenzar. ¡Qué dulce contraposición suponen el principio y el fin de un amor tan efímero e intangible como es mi amor por ti!

Todo se ha consumado en la quietud del silencio que esta noche reina en la humanidad. Te sabemos de nuevo paciente, te sabemos calmada y te sabemos presente, pero sin embargo, no te hemos visto. Es un tanto particular que hoy la razón me intentara explicar que ha terminado una nueva Pasión en Cieza, y que, sin embargo, mañana comienza una nueva Semana Santa. ¿Cómo que comenzar, pero si este año no te he visto? ¿Comenzar? Para que, si no te has dejado ver. No te he podido ni siquiera susurrar al oído que te he echado mucho de menos a lo largo de las frías noches invernales y de las calurosas calimas del verano. ¿Cómo vas a comenzar ya, si es imposible? ¿Tengo que cambiar la mente y meterme de lleno en la Semana Santa de 2021? Parece una locura lo que me pides, pero por ti sabes que hago cuanto haga falta y sea necesario. Sabes que por ti recorro caminos pedregosos y vuelvo una y mil veces a caer en el mismo lugar en el que caigo siempre. Sabes que por ti, en fin, volveré a soñar con verte de nuevo vestida de sangre y oro. Sabes que por ti espero lo que haga falta, ¿qué son 708 días cuando vivo por ti y para ti? ¿Qué son dos años sin verte plena y revestida de dieciocho pinturas de ilusión? ¿Qué son? NADA. Como nada quiero sin ti.

Te quiero en la quietud del recorrido procesional, porque te voy a buscar cada noche de este largo año en cada una de las piedras que dan sentido y forma al recorrido de las pasiones.

Te quiero en la belleza sonora del redoble del tambor, del inconfundible sonido de la lira de los AVERROES, en el soniquete desgarrador del violín del silencio o en el enternecedor solo que resume 18 cofradías y 25 procesiones en algo más de un minuto infinito de Semana Santa Ciezana.

Te quiero en el abrazo sincero del hermano de vara que se ha tirado dos años sin verte por casualidades de la vida. Te quiero en la mirada del anciano que ha sumado otro año más al descuento de su vida. Te quiero en el enfermo que ha sobrevivido a este infierno en el que nos encontramos sumidos. Te quiero en la lágrima viva que despiertan los sentimientos que pensábamos cristalizados y, sin embargo, vuelven a brotar de nuestro interior.

Te quiero en la cumbre airosa de la Ermita, en el alboroto de Cánovas del Castillo, en la belleza de la Basílica, en la morada de la Calle Cartas, en el balcón privilegiado de los Egios, en la inmensidad del Paseo en la mañana de Ramos o en la expectante Plaza de España en la mañana de la penitencia, pero también te quiero en la intimista quietud del Muro y en el rompedor silencio de la Agonía. Te quiero siempre en aquellos lugares donde una campana suena para alzar un anda al cielo.

Te quiero en la sonrisa de los niños que por primera vez se ponen la piel que les dejará marcados para la eternidad, te quiero en la mirada enternecedora de una madre cuando ve partir a su hijo cofrade, te quiero en la mirada del abuelo que en su nieto se recuerda cuando era mozo cargando el anda de sus sueños, te quiero en los recuerdos de los que ya no están, pero que cumpliendo nuestra función los volvemos a traer a nuestro lado.

Te quiero en el silencio desgarrador de la Casa de los Santos en los meses de otoño e invierno, te quiero en la calma atropellada de las asambleas de la Junta de Hermandades, te quiero en la sonoridad de mi habitación y en las estanterías que colmas de ANDAS. Te quiero en mis fotos, te quiero en mi iPhone con tu música de pasión, te quiero en los grupos de wasaps que me dan el aliento del año y te quiero en mis discos duros que colmatas de recuerdos.

Te quiero siempre junto a mi, porque aunque no has venido, sé que no volverás a jugarme esta mala pasada. Sé que vas a volver y yo sé que te volveré a esperar donde siempre y con los de siempre; a la misma hora y en el mismo lugar. Mientras te volveré a buscar incesantemente en el cajón de mis recuerdos. Te volveré a buscar en mis anhelos, mis sueños, mis desvelos y mis elucubraciones. Te volveré a llamar para darte forma y te volveré a hablar tras el mostrador de la floristería, en las conversación inquieta en cualquier rincón del recorrido procesional o en la soledad de las capillas.

Te quiero siempre junto a mi, porque me siento orgulloso de ser hijo tuyo, pese a que este año nos has fallado, pero aun así, me siento orgulloso de siempre exaltar desde mi corazón la frase que da sentido a todo un año, un año de espera, pero siempre un año de SEMANA SANTA CIEZANA.

 

José María Cámara Salmerón

Cofrade y Soñador

17/5/13

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