@JoseMariaCamara
No les voy a engañar: no me gusta ni hablar ni escribir de política. Prefiero hablar de las cosas bonitas de la vida. Y la política, a menudo, no lo es. Ahora bien, nos encontramos a ocho meses de las elecciones locales y regionales, y el pasado lunes Pedro Sánchez dio por finiquitada la legislatura. No voy a hablar de él ni de España. Aquí se combate el centralismo, como dice Manu Sánchez en su programa ‘’El Perro Andaluz’’. Sin embargo, su dimisión y el consiguiente anuncio de elecciones generales para el próximo 29 de noviembre nos llevan a reflexionar sobre los efectos que estos comicios podrían tener en nuestra querida tierra. ¿Qué venderá ahora el PP si Pedro Sánchez deja de gobernar? A fecha de 7 de noviembre, el bloque PP-Vox aventaja en catorce puntos al bloque de izquierdas. ¿Volverá a castigarse al PSOE como se hizo en 2023? Para eso estamos hoy aquí: para intentar desentrañar el futuro político de nuestra localidad. No es tarea fácil, pero vamos a intentarlo. Total, la vida es para los valientes.
Si echamos la vista atrás, a las elecciones municipales de 2023, el PP basó su estrategia política en dos ejes muy claros: A) una cara nueva, querida y conocida por la sociedad ciezana: Tomás Rubio; y B) Pedro Sánchez tenía la culpa de todo lo malo que les pasaba a los ciezanos. La fórmula A+B funcionó. Y funcionó tan bien que bastó para devolver al PP al sillón de la Alcaldía. Tomás Rubio fue elegido alcalde gracias al comodín de Vox. Hubo empate técnico entre los dos grandes partidos, pero el PSOE a su izquierda, como ahora, se encontró sin margen suficiente para sumar. Y nunca mejor dicho. Después de dos legislaturas, el tiempo de los socialistas se acabó aquel 28 de mayo de 2023. Comenzaba una nueva etapa que, a la postre, ha estado marcada por el recurrente problema de la basura, la falta de nuevas infraestructuras y las dificultades que, desde los primeros compases de la legislatura, pusieron en jaque al gobierno de coalición formado por PP y Vox. Poco más hay que añadir, salvo recordar que, cada vez que toca responder a un ataque de la bancada socialista o salir a los medios de comunicación, el argumento siempre es el mismo: ‘’La culpa es de Pedro Sánchez’’. Por tanto, la pregunta es clara: si el próximo 29-N el bloque de derechas, PP y VOX, alcanza la mayoría absoluta, tal y como apuntan numerosas encuestas, ¿Cuál será el discurso con el que el PP intentará revalidar la Alcaldía? ¿Qué ofrecerá a los ciezanos para convencerlos de que merece seguir gobernando? Imagino que no serán nuevas obras faraónicas ni el argumento de que su pasión por Cieza ha convertido nuestra ciudad en un lugar mucho mejor que el que encontraron en mayo de 2023. ¿Cuál será entonces el relato? ¿Qué argumentos pondrán sobre la mesa? Pronto empezaremos a verles la patita. No lo duden.

En cuanto al PSOE, fue un secreto a voces que, en los comicios de mayo de 2023, hubo un nombre que terminó convirtiéndose en una losa para sus correligionarios en Cieza: Pedro Sánchez. Podríamos llamarlo fuego amigo. Lo cierto es que algunos ciezanos cambiaron su voto para castigar en clave local lo que estaba pasando en clave nacional. Ahora, me pregunto si aquellos votantes seguirán buscando a Pedro Sánchez cuando encuentren los contenedores de sus calles a rebosar o cuando comprueben que no se ha construido, por ejemplo, ni un metro del Colector de Ascoy. Es cierto que las obras podrían comenzar antes de las elecciones, pero, en el momento de escribir este artículo, del colector apenas hay algo más que papeles.
El PSOE venía de ocho años de gobierno durante los cuales le habían lavado la cara a Cieza. Se había construido algo que podríamos llamar ‘’orgullo patrio’’. Cuando salíamos fuera de nuestras fronteras, hablábamos de la FLORACIÓN o de nuestra Semana Santa Internacional. Cieza tenía motivos para presumir de sí misma. Pero también conviene hablar de cierto acomodamiento y de un exceso de confianza en las filas socialistas durante la campaña electoral. Y subrayo que esto es una opinión, no una información. Es importante dejarlo claro. Muchos daban por ganadores a los socialistas, pero el resultado terminó siendo otro. Quizá les penalizaron el problema de la basura y la falta de infraestructuras que pudieran exhibir como logros tangibles o, simplemente, mantener las mismas caras visibles. La cuestión es que la suma de varios factores acabó llevando a Pascual Lucas al sillón de la oposición. Sin embargo, cuatro años después, el escenario podría favorecer al PSOE. La salida de Pedro Sánchez del tablero político nacional le quitaría una losa de encima. El llamado voto de castigo perdería parte de su razón de ser y el debate podría volver a centrarse en lo que vemos cada día al salir a la calle. Y eso, como ustedes saben, no invita precisamente al optimismo. En las redes sociales, la ciudadanía expresa día sí y día también su descontento con determinados aspectos de la gestión municipal. Basta con darse una vuelta por Facebook para encontrar quejas sobre la basura, el estado de algunas calles o el abandono de determinados barrios. Es evidente que las redes sociales no representan a toda la ciudadanía, pero sí pueden servir como termómetro de un malestar que el PSOE podría aprovechar para recuperar votos. Ahora bien, para conseguirlos no basta solo con señalar los errores del adversario. Hace falta volver al puerta a puerta, como han hecho otras fuerzas políticas en distintos lugares del mundo, desde Die Linke en Berlín hasta Zohran Mamdani en Nueva York: hablar con los vecinos, escuchar sus problemas, conocer sus preocupaciones y entender sus miedos. En definitiva, volver a pisar la calle. Si el PSOE hace bien su trabajo, quizá la Alcaldía vuelva a teñirse de rojo. Pero, como ocurrió en 2023, sigue sin tener socios suficientes a su izquierda que le garanticen una mayoría alternativa. Por eso tendrá que afinar mucho, tanto en la confección de su lista como en la estrategia de campaña. Su principal reto será transformar el descontento ciudadano en votos. Los asuntos sobre los que poner el foco parecen bastante claros: la gestión de la basura, el mantenimiento de Cieza y las infraestructuras que siguen pendientes después de cuatro años de gobierno de Tomás Rubio.
Quedan ocho meses, sí. Pero si Pedro Sánchez pierde las elecciones generales, Cieza podría encontrarse ante un nuevo escenario político. Y, como han podido comprobar, nos esperan meses de lo más interesantes, en los que más de uno y de dos tendrán que reinventarse. Porque, en política, quien no sabe adaptarse corre el riesgo de quedarse fuera de juego.
Y entonces, sí: jaque mate.
Os espero dentro de quince días, mientras sigo observando la vida.
Jose María Cámara Salmerón
Cofrade y Soñador
17/5/13