SOBREVIVIR VIII: No hemos aprendido una mierda

@JoseMariaCamara

Llevo unos días ciertamente apáticos. No es tristeza ni abatimiento, sé que tengo que resistir y sobrevivir; sé que tengo que tener la mente ocupada y ser positivo, pero, a veces, pienso que no hemos aprendido una mierda de todo lo que ocurre ahí fuera. No hemos aprendido una mierda del caos, la desolación y la cantidad de vidas perdidas durante esta crisis mundial. No hemos aprendido una mierda, no por no querer, sino por no ser conscientes.

He sido un ingenuo, lo reconozco. En algún momento de todos estos días de encerramiento pensé, ingenuo yo, que la gente iba a cambiar. Pensé que la gente cambiaria sus perspectivas y sus formas ególatras. Pensé, pensé y pensé y morí en la orilla. Me abate tremendamente ver como, pese a toda la mierda que ocurre ahí fuera, todo sigue igual aquí dentro. Realmente no se si todo esto está sirviendo para algo, realmente no sé donde quedaron los pensamientos positivos: la unidad, la entrega, el sacrificio y la condolescencia con el prójimo. ¿De qué sirve aplaudir como cosacos a las ocho de la tarde si luego en el wasap asestamos puñaladas cada vez que podemos? ¿De qué nos sirve poner mensajes positivos en redes sociales si, renglón seguido, seguimos entrando en guerras dialécticas y políticas? ¿De verdad no hemos aprendido nada? ¿De verdad es tan difícil dejar de pensar en el yo y pensar en el TÚ?

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SOBREVIVIR II: BENLLIURE

@JoseMariaCamara

Ustedes, posiblemente, me tilden de raro, y es que llevan toda la razón. Llevan toda la razón porque a lo largo de estos casi quince días de confinamiento que llevamos, además del normal recuerdo de mi abuela, del que escribiré en unos días, las dudas sobre el futuro y la tristeza por todo lo que nos rodea; también he pensando mucho en Crevillente, he pensando mucho en Crevillente, no como población, sino como lugar donde se encuentra el Museo de Mariano Benlliure. Por otro lado, también he pensado mucho en Orihuela, no como ciudad, sino como sede del Museo Diocesano de Arte Sacro.

Orihuela y Crevillente son unos de los tantos objetivos que tengo para cuando acabe todo esto. No son objetivos como ciudades, sino como custodios de un arte que, para mí, merece mis pensamientos en estos momentos. Crevillente alberga el Museo de Mariano Benlliure, un museo donde conocer la obra de este magnífico escultor valenciano. Un escultor que, desde que me enfrenté al Nazareno del Paso de Málaga, tengo en mi mente constantemente. Además de ser la suya una figura que me atrae muchísimo por su forma de vida, sus aspectos y su presente, pese a que murió hace ya algunos años.

Quiero terminar un viernes de trabajar, comer donde sea, como si quiere ser un bar de mala muerte, tomar un café e ir a Crevillente. Quiero perderme en su obra, sus bocetos, sus firmas y su trayectoria, pero también quiero repetir ese planing con Orihuela.

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SOBREVIVIR I: LOS ABUELOS

@JoseMariaCamara

Durante el confinamiento, cuando el mundo se caía a pedazos a nuestra alrededor, me dediqué a escribir algunas reflexiones en voz alta sobre lo que estaba pasando frente a nosotros. Una serie de reflexiones que hoy comienzo a compartir con vosotros. Más que nada por soltar esos pensamientos por si alguien, por poco que fuera, está de acuerdo conmigo. Comienzo con LOS ABUELOS.

Debo reconocerles que estoy intentando aislarme lo máximo posible del mundo caótico que me rodea. Apenas veo la televisión y, cuando como, siempre le digo a mi madre algo para que entienda que no quiero seguir viendo las noticias. No quiero meterme en esa espiral de negativismo, miedo y muertes en la que estamos sumidos; aunque irremediablemente estoy dentro de esa espiral. Supongo que como todas las personas que hoy formamos parte de esta sociedad.

Como bien les decía, huyo de las noticias. Solo me entero de algo cuando salgo a comer o cenar, el resto del día vivo en mi bunker anti COVID 19. Hoy, de casualidad, se me ha colado una noticia en el twitter en la que Margarita Robles informaba del hallazgo por parte de la UMU de ancianos moribundos en las residencias, cuando no muertos. Esta noticia me ha hecho pararme un segundo y pensar ¿en qué sociedad de mierda estamos metidos? Perdón que sea tan franco, pero me parece que, pese a todo, seguimos sin aprender y seguimos sin darnos cuenta de que nos estamos quedando en una sociedad sin escrúpulos.

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