PASIÓN EN CIEZA: ¡Navidad, tiempo de ayuda y entrega!

@JoseMariaCamara/ @JHPCieza

Tras varias semanas en marcha con la campaña “¡Adviento y Navidad, tiempo de ayudar!”, y entrando en la recta final con las Navidades, la Junta de Hermandades Pasionarias llama a la ciudadanía para la recaudación de donaciones.

La Vocalía de Caridad de la JHP, encargada de la Bolsa de Caridad de la Virgen del Buen Suceso Coronada, recuerda que la campaña finalizará el 8 de enero, pudiendo recibir donativos durante toda la Navidad. Las donaciones solidarias se podrán realizar a través de BIZUM al número 00233 o por ingreso o transferencia bancaria a la cuenta ES22 2038 3013 3660 0021 6418.

Toda la recaudación irá destinada a la ONG Manos Unidas. La organización se encargará de destinar la ayuda a las personas más azotadas por el COVID-19.

José María Cámara Salmerón

Cofrade y Soñador

17/5/13

SOBREVIVIR IX: ¿Ir a la naturaleza? ¡Sino la han pisado en su vida!

@JoseMariaCamara

Esta mañana, a primera hora, leía un titular de D. Miguel Villegas, Consejero de Sanidad de la CARM. La cuestión es que el Señor Villegas decía sobre el desconfinamiento y la salida a la calle de los niños: ‘’la salida del confinamiento debe servir para reconectar a los niños con la naturaleza y la realización de ejercicio físico’’. La nota añade: ‘’ Para ello, los municipios van a poner a punto para el uso las vías verdes y sendas naturales para que puedan ser usadas por los más pequeños’’. Y yo pregunto: ¿Alguna vez han estado los niños conectados con la naturaleza? Seguro que alguno si, pero la inmensa mayoría no han pisado en su vida una caca de cabra o se han puesto de tierra hasta las orejas.

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INCIENSO Y PASIÓN: Las imágenes en camiones no, por favor

@JoseMariaCamara

Las imágenes en camiones no, por favor

No es ningún disparate decir que esta pandemia ha roto nuestros esquemas y nos ha despojado de tradiciones instauradas con el paso de los años y que son inherentes al imaginario colectivo de una determinada población. La Fe, quizás, ha crecido entre la población como consecuencia de la ausencia de un algo al que agarrarse en los momentos donde todo ha trepidado de manera inexplicable e inexorable. La Fe, a través de nuestras imágenes, es, muy posiblemente, el clavo al que muchos cristianos se han agarrado durante los meses del confinamiento y hoy, hoy que todo vuelve a tambalearse a nuestro alrededor.

Hace unos meses veíamos como la población de Molina de Segura trasladaba de manera solemne, respetuosa y casi de manera privada a su patrona, la Virgen de la Consolación; noticia que, por cierto, cubrió, como no podía ser de otra manera, esta web. Y, de igual manera, la Virgen de Gracia fue trasladada en andas desde San Juan de Dios hasta la Iglesia de la Merced para recibir sus cultos anuales, un traslado que incluso contó con un breve cortejo presidido por el pendón de la Cofradía de la Salud, hermanos alumbrantes y una presidencia.

Quizás el pasado 21 de septiembre la ciudad de Molina de Segura y el domingo 18 de octubre la Virgen de Gracia sentaron cátedra para aquellas poblaciones que en estos momentos tienen, digamos, desubicadas a sus imágenes patronales. Si la pandemia nos ha regalado el poder disfrutar de nuestras imágenes en un espacio diferente al habitual, debe ser este un motivo de ‘’alegría’’; puesto que, gracias a esta desafortunada situación, la Fe de un pueblo se puede ver acrecentada gracias a tener cerca de si a la imagen a la que siempre le han rezado. No es ningún disparate asegurar que si una imagen está cerca de su pueblo está, en esos precisos momentos, cumpliendo a la perfección los fines para los que fue realizada en su momento. No debemos olvidar que las imágenes, desde el Románico, y más adelante con la llegada del Barroco, son realizadas para acercar al fiel a Dios. Las imágenes como vínculo entre lo terrenal y lo divino; y es por esa dignidad por la que nuestras imágenes se merecen todo el respecto, cuidado y templanza de nuestros dirigentes. Nunca, repito, nunca, debemos despojar a las imágenes de esa dignidad que las rodea puesto que, si así lo hiciéramos, estaríamos despojando a la talla de su condición de imagen sagrada, para pasar a ser una escultura sin más. Una escultura que bien podría estar en un museo cualquiera, pero no en una iglesia para recibir la publica veneración de sus fieles.

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SOBREVIVIR VIII: No hemos aprendido una mierda

@JoseMariaCamara

Llevo unos días ciertamente apáticos. No es tristeza ni abatimiento, sé que tengo que resistir y sobrevivir; sé que tengo que tener la mente ocupada y ser positivo, pero, a veces, pienso que no hemos aprendido una mierda de todo lo que ocurre ahí fuera. No hemos aprendido una mierda del caos, la desolación y la cantidad de vidas perdidas durante esta crisis mundial. No hemos aprendido una mierda, no por no querer, sino por no ser conscientes.

He sido un ingenuo, lo reconozco. En algún momento de todos estos días de encerramiento pensé, ingenuo yo, que la gente iba a cambiar. Pensé que la gente cambiaria sus perspectivas y sus formas ególatras. Pensé, pensé y pensé y morí en la orilla. Me abate tremendamente ver como, pese a toda la mierda que ocurre ahí fuera, todo sigue igual aquí dentro. Realmente no se si todo esto está sirviendo para algo, realmente no sé donde quedaron los pensamientos positivos: la unidad, la entrega, el sacrificio y la condolescencia con el prójimo. ¿De qué sirve aplaudir como cosacos a las ocho de la tarde si luego en el wasap asestamos puñaladas cada vez que podemos? ¿De qué nos sirve poner mensajes positivos en redes sociales si, renglón seguido, seguimos entrando en guerras dialécticas y políticas? ¿De verdad no hemos aprendido nada? ¿De verdad es tan difícil dejar de pensar en el yo y pensar en el TÚ?

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CIEZA, HOY: No dejemos caer la cultura.

@JoseMariaCamara

No dejemos caer la cultura

Hace tan solo quince días os, me, preguntaba que está fallando en el sistema educativo para ver las imágenes que vimos hace unas semanas en la 7RM. Hace tan solo quince días mi preocupación era la educación que los jóvenes reciben en las aulas y, si ante momentos como los que vivimos, no deberíamos pararnos a reflexionar sobre tantas cosas, superfluas algunas de ellas, que modifican la esencia de la educación. Hace quince días me paraba a reflexionar sobre el sistema educativo y sobre el impacto que tiene en los jóvenes, hoy, sin embargo, sigo el camino, pero me paro ante la cultura. Otro naipe que en estos momentos se cae de manera flagrante ante la pasividad de tantos y tantos.

Durante estas semanas, esta es la cuarta, y quizás la última, he estado saliendo todos los viernes y sábados a fotografiar el otoño al atardecer. En una de esas salidas, concretamente a la Brujilla, me encontré con una persona que vive de la cultura. Él necesita de los espectáculos para vivir y poder ganarse la vida dignamente, además de es un profesional como la copa de un pino. Él, acompañado de su pareja y su perro, estaba haciendo fotos y, al despedirse, me comentó su angustia ante la situación de su sector, y, en un grito desesperado, como una bocanada de aire frio, de esos de enero que te congelan hasta las entrañas, me pidió que, si conocía de algún trabajo, por favor, se lo dijera, aceptaba cualquier trabajo, solo quería trabajar. ¿Les suena esta situación? ¿Les suena a lo que se vivió en el crack de 2008? A mi aquello me pilló muy crio, nunca fui consciente de la realidad, pero ahora sí, y, realmente, me apena mucho ver como grandes amigos, o conocidos, tienen un gran nubarrón sobre sus cabezas.

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SOBREVIVIR VII: LOS ATARDECERES QUE ME HAS ROBADO

@JoseMariaCamara

Desde mi ventana puedo divisar el bloque de pisos de enfrente. En él, cada atardecer, el sol pinta las fachadas del dorado resplandor de las últimas horas del día. Cada día, a la misma hora, la luz del sol se estampa contra las ventanas de ese bloque de pisos y rebota directa hacía la pared de mi ventana. Hoy, ese reflejo es el único recuerdo de los atardeceres primaverales. Hoy, solo eso me permite recordar otros tiempos donde el final del día era festejado como un aprobado en el bachiller.

De mi tierra me gusta todo, no sería capaz, nunca, de reconocer un algo especial que me guste más que otra cosa. Me gustan sus gentes, sus fiestas, sus tradiciones, sus calles, sus casas abandonadas, su naturaleza, sus otoños y sus atardeceres. Sus atardeceres me pierden, me parecen lo más bonito que la vida me puede regalar cuando la primavera llega a nuestras vidas. Ansío como un niño la llegada de las ocho de la tarde para salir desbocado a encontrarme con el atardecer en pleno Paseo Ribereño. El tono anaranjado de la inclinación  solar lo baña todo. Es el mejor momento para fotografiar a mi tierra. Es cuando más disfruto de la fotografía de atardecer. Abril, mayo, junio, e incluso julio, se convierten en mis meses preferidos para deleitarme con el atardecer.  ¡No hay otros atardeceres como los de esos meses! El cambio de temperatura pinta unos cielos inigualables bañados en rojos intensos, como la sangre, naranjas como los de la fruta y amarillos como los de la Ermita del Santico. Los atardeceres de esos meses son los atardeceres que ningún día del año olvido, siempre los espero como agua de mayo. Todo cobra sentido cuando ellos llegan, todos los ciezanos acudimos al Paseo Ribereño a saludarnos y a socializar. Nos gusta socializar mientras nos doran los últimos rayos de la tarde.

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