SOBREVIVIR V: Los olvidados de la Sierra.

@JoseMariaCamara

Acabo de cerrar las páginas del libro que me estoy leyendo en estos momentos; La España Vacía de Sergio del Molino. Según dicen, es la enciclopedia de ese fenómeno que devora la España rural, la España interior; la de los pastores, los teléfonos de cable y la de los niños jugando en las calles.

La realidad es que el tema de la España Vacía siempre ha sido un tema que me ha interesado y me ha atraído a investigarlo. Muy posiblemente la culpa de esto la tenga mi compañero Fco. Jesús Lucas Salmerón. Él fue el primer valiente que, con la excusa de la fotografía, me ha llevado a recorrer poblaciones que ni en los mapas que se estudian en el colegio aparecen. Nerpio, Inazares o Zaén son algunos de los núcleos poblacionales que hemos visitado en nuestras escapadas a la vida rural y la fotografía, pero, sin lugar a dudas, hay un espacio geográfico que me enamoró desde el primer momento que lo conocí; LA SIERRA DE SEGURA. Ese paraíso interior encajonado entre las corrientes del Rio Segura, los Campos de Hernán Perea -una de las altiplanicies más místicas de España- y las Provincias de Jaén y la Región de Murcia. Todo lo rural, todo lo que relacionamos con los pueblos y la vida campechana está ahí.

Desde algún tiempo tengo en Twitter a un panadero y emprendedor, José Lara. Él es mi contacto con aquella tierra que ansío volver a pisar, él es mi periodista de la España Vacía, él es un joven en Santiago Pontones, un núcleo poblacional de apenas tres mil habitantes.

Hoy Jose en su muro de Twitter informaba del cierre de su panadería por este dichoso demonio que nos asola. Rápidamente me paraba en seco, mi cabeza se ha pasado a blanco y he pensado ¿ Quien cuida de esta gente en estos momentos? ¿Quién se preocupa por su salud y su asistencia? La realidad es que tengo muchas dudas sobre si estas preguntas tienen una respuesta positiva, pero la realidad es que tienen una carencia de servicios que los subordina a una despoblación cada vez más latente. Sus formas de vida, sus entornos y sus perspectivas de futuro ahogan a estos núcleos poblaciones y no los permite soñar con un futuro de esplendor y de crecimiento demográfico. Muchas aldeas tuvieron que sucumbir al movimiento franquista y tuvieron que pasar de ser núcleos de gente sencilla, a ser lugares pasto del recuerdo y del olvido. Hoy no quiero pensar, me niego, que estos núcleos poblacionales de la Sierra de Segura estén abandonados a su suerte. No quiero pensar que en esas bonitas localizaciones la gente esta muriendo sin la asistencia que cualquier ser humano del primer mundo tiene. No quiero pensar en esos ancianos que no saben ni que leches pasa y porque nadie va a verlos, ni siquiera le llevan el pan a la puerta de su casa. No quiero, porque me duele, pensar que sus muertes, sus enfermedades y sus sollozos no tienen el mismo valor que los que se producen en las capitales de región.

Ellos, los serranos, como se identifican las personas que viven en la Sierra de Segura, han decidido alejarse de esta vida de locos que nos lleva abocados a un desastre mental y ambiental. Ellos, prefieren usar el cara a cara para hablar, prefieren la bici o sus pies como medio de transporte, y el cariño como forma máxima de expresión. Ellos han elegido todo lo anterior, pero no han elegido, porque no tienen que hacerlo, vivir a su suerte, estar abandonados en tiempos de crisis y pasar peores penurias que las que tuvieron que soportar en la España del 36.

Los serranos no quieren ser olvidados, no quieren que este dichoso virus acabe con sus vecinos, no quieren morir en sus casas y en sus montañas. Quieren ser como nosotros, los ciudadanos de primera. No nos olvidemos de ellos, son como nosotros, no seres extraños.

Cuando todo esto pase quiero volver a visitarlos. Quiero ir a la Casa Rural de Jose y conocerlo personalmente, quiero volver a escuchar como los pastores de Nerpio me cuentan sus batallas, y quiero volver a Inazares y pensar que soy Paco, el protagonista del libro ‘‘Inazares, de camino al cielo’’ de Antonio Fernández.

Sobreviviré.

José María Cámara Salmerón

Cofrade y Soñador

17/5/13

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