@JoseMariaCamara
Me he tenido que ir a El Corte Inglés aburrida con tú padre. ¡Me ha llevado a ver todos los santos y el Cristo de la Buena Muerte no sé cuantas veces lo ha visto. Me plantó a las seis menos cuarto para ver la salida! Esta explicación de mi madre podría ser, perfectamente, el resumen de una jornada para la historia. Todos teníamos el mal presentimiento de que, debido a la lluvia, nos íbamos a quedar sin conmemorar el centenario de la Agrupación de Cofradías de Málaga como a nosotros nos gusta, con pasos en la calle, pero todo lo contrario. La única lluvia que vimos el pasado sábado 30 de octubre fue la de los chorretones de sudor que les caían a los hombres de trono cuando tenían que aunar esfuerzos para volver a su casa de hermandad o para subir la Casapalma; hombres de trono que dieron una clase magistral de cómo se trabaja junto a las varas de un trono. Entrega, esfuerzo, pasión y unidad para ser los pies de sus titulares. No hay más que una forma de portar las imágenes que los hace diferentes y a la vez sublimes.
Málaga, otra vez, y no sé cuantas veces van este año, nos volvió a demostrar que ellos hacen las cosas diferentes a lo, digamos, meanstream. Sin entrar en comparaciones, porque no hay que hacerlo, si es importante destacar que el pasado sábado nos evidenciaron que ellos hacen de su Semana Santa una Semana Santa única, diferente, especial y espectacular. Desde que el Rescate se puso en la calle a eso de la una y media del mediodía, la ciudad se volcó con sus cofradías hasta que con el ‘’ Himno de Coronación de la Virgen de los Dolores’’ entró el palio por excelencia de la ciudad de Málaga, el de Dolores de la Expiración. Las calles a rebosar de gente, las esquinas de bote en bote, la Alameda más bonita que nunca y en cualquier rincón del casco histórico, las cofradías con sus imágenes.
