@JoseMariaCamara
(Crónica de la Procesión Extraordinaria de la Cofradía del Cristo del Perdón. Octubre 2024).
24 de abril de 1973, el diario regional La Verdad publicaba lo siguiente: ‘’ En el resumen que publicábamos ayer sobre la Semana Santa Ciezana, informábamos que una mujer, que actuaba como andera, fue expulsada del desfile por un comisario de procesiones. ’’ De la expulsión de María del trono de la Oración del Huerto nacería la decimoséptima cofradía que integra la familia nazarena ciezana. Ayer, 51 años después, el paso de la Santísima Virgen del Amor Hermoso fue portado íntegramente por mujeres y la cofradía que fue soñada por quince personas: Gregorio Lucas, Juan Lucas, Pascual Fernández, Juan Antonio García, Antonio Candel, Manuel Lucas, José Luis Rubio, Jesús Egea, Francisco Argudo, Mariano Martínez, Pascual Lucas, José Gómez, Rodrigo Salmerón, Enrique Fernández y Manuel Lucas cumplió su cincuenta aniversario fundacional entregándose a Cieza, a los visitantes y a todos los que ayer miraron a los ojos a Dios y le pidieron Encuentro, Amor y Perdón.
Es indudable que todo en la vida tiene un sentido efímero. Todo tiene un comienzo y un final, pero, para llegar de un extremo a otro, hay que transitar por un camino, y el Perdón lo ha recorrido, no solo durante estos cincuenta años, sino también durante esta última semana en la que la Cieza cofrade se contagió, se emocionó, habló y se sumó a un maremágnum de sentimientos que solo despiertan por primavera y cuando una cofradía ciezana, sea la que sea, decide echarse a la calle. Semana de preparativos la que se ha ido, de traslado a hombros por la Calle Ríos, ¡Cómo hacían los fundadores!, decía Rodrigo Salmerón en la noche del martes cuando bajaron a su señor, el PERDÓN, de su altar de San Joaquín. Semana de ensayos en el Pedro Rodríguez, la Estación de Autobuses, la Calle Cadenas y El Maripinar, pero, sobre todo, y por encima de todo, semana de ilusión desbordada y de quitas al reloj del cofrade. Y ayer, en una tarde primaveral y de gran similitud con las que nos llenan el alma, esa ilusión de los días previos se desbordó cuando, al filo de la media tarde, el estandarte de la Junta de Hermandades Pasionarias echó a andar mientras sonaban los primeros compases de ‘’Seres de luz’’, marcha dedicada a los niños enfermos de cáncer, e interpretada por la Agrupación Musical ‘’Sones de Pasión’’.

Una historia bien cabe en una tarde y en un cortejo procesional. Ese sería el resumen perfecto de las cerca de tres horas que la Cofradía del Santísimo Cristo del Perdón y la Santísima Virgen del Amor Hermoso estuvo en la calle. Fue un sueño, un viaje en el tiempo para mostrarnos de donde venían y hacia donde caminan. El cortejo de ayer, integrado por cerca de quinientas personas, se convirtió en un álbum fotográfico que, al abrirlo y darte de bruces con tus recuerdos, te provoca un requiebro en el corazón, pero también una sonrisa por ver el camino recorrido. Cada tercio, cada paso, cada banda fue una mirada al pasado. Todo con sentido, nada dejado en manos del azar. En esta tarde de aniversario volvieron los grupos de la OJE, vela en mano, a escoltar al Cristo del Perdón, como en 1976; volvieron las rosas rojas a los pies del Perdón, como antaño; volvieron algunos de los 32 primeros anderos, como José María Ruiz Lucas y Jesús Sánchez y volvió Miguel, ahora con sus hijas, muchos años después de que, al tocar la cruz de su Señor, su vida despertará y la enfermedad desapareciera. Ayer Cieza miró a los ojos a María en la Calle de la Amargura, la miró en su divino amor y, por supuesto, también miró a Jesús en la advocación más difícil de todas, la del Perdón –cómo diría Ana Belén-. En esta tarde otoñal, Cieza entendió que, pese a la juventud, todo es posible; que, pese a las caídas y los sueños imposibles, todo puede ser realidad, solo hay que caminar unidos, transitar al compás del ‘’SEÑOR DEL CONVENTO’’, marcha estrenada ayer tarde por la Agrupación Musical Medina Siyasa, y entender que lo extraordinario, es eso, extraordinario, porque en lo único de ciertos momentos la vida se resume. Los pétalos cayendo sobre las imágenes desde el tercero izquierda del número 46 de la Calle San Sebastián; los estandartes de las cofradías que permitieron, de un modo u otro, que hoy la Cofradía del Perdón sea una realidad. Dormis, Yacente y Agonía; el repique de campanas del Convento de San Joaquín al paso de su Señor en los estertores de una tarde de octubre, antesala del frío otoñal; la oportunidad de disfrutar en un mismo cortejo de las tallas de González Moreno, Hernández Navarro, Yuste Navarro y Vicente Benedito; la corona del Siglo XIX sobre la Virgen del Amor Hermoso, convirtiéndola en verdadera virgen gloriosa; los estandartes antiguos, guardados para la eternidad como recuerdo de otros tiempos de infiernos y resurrecciones; el aplauso a la Banda Municipal de Cieza, homenaje inequívoco de un pueblo que está con su banda, o la atenta mirada de Juan Antonio Fernández Labaña, quien, durante ocho meses, mimó y cuidó al Perdón como cirujano cuida a un paciente en el quirófano Todo ayer fue extraordinario, octubre nos volvió a regalar otro redoble de pasión, otro sueño efímero, otra página para la historia de una de las dieciocho cofradías ciezanas y otro sumo agradecimiento por el regalo recibido.
Cuando sonaron los últimos compases de ‘’Orando al Padre’’ de Mena Hervás, interpretado por la OJE, en el cielo y en la tierra todos se dieron un abrazo y comprendieron, ahora sí, que todas las horas de su vida que le quitaron a sus familias, y a ellos mismos, habían merecido la pena. Antonio Candel, José Gómez, Manuel Lucas, Jesús Egea, Rafael Fernández, Gregorio Lucas, Jesús Sánchez, Rodrigo Salmerón, Pascual Villa, Juan Antonio Egea, Alfonso Caballero y Rodrigo Salmerón, GRACIAS, todo mereció la pena y la tarde de ayer encumbró vuestros cincuentas años por y para el SEÑOR DEL PERDÓN.
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José María Cámara Salmerón
Cofrade y Soñador
17/5/13