@JoseMariaCamara
(Crónica del Traslado de San Pedro. Cuaresma 2024).
Apenas han pasado seis meses desde una esplendorosa tarde de octubre en la que la Cieza cofrade, y los visitantes, conocieron a aquella hermandad que, casi desde el más absoluto ostracismo, pasaron a renacer y demostrar que, juntos, todo es posible. ¡Y vaya que si es posible! En efecto, cada Viernes de Pasión nos comienzan a abrir las puertas de los sueños. Desde Santa Clara hasta la Casa Museo de la Semana Santa de Cieza. Con paso decidido y siempre al lado del apóstol San Pedro.
Esta noche escuchaba aquella frase tan manida que a veces se utiliza en esto de las procesiones: ‘’visto una vez, visto todo’’. No, querido amigo, las procesiones no son siempre lo mismo, sino, ¿Por qué esta noche estaba el Camino Madrid lleno de gente con hasta cuatro filas de gente a cada lado de la carretera? La realidad nos dice que, a cada toque de campana, una nueva realidad se descubre ante nuestros ojos. Cada año, la Cofradía de San Pedro nos enseña que el vacio se llena con ilusión, con trabajo, con devoción y con mucha, mucha, constancia. Nada se les resiste y, pese a la amplitud de la nueva Cieza, todo se pliega ante el extraordinario conjunto que forma el trono de José Carlos Rubio Valverde y el apóstol de Palma Burgos. Desde la niña que apenas se sostenía en pie y que, sin embargo, bailaba al compás de la OJE hasta la mujer mayor sentada en su carrito, todo el recorrido se vistió de Semana Santa. De principio a fin. Nada se resistió al encuentro con el Príncipe de los Apóstoles. En Cieza no hay duda de que toda es una cuando el primer redoble suena en la calle. Hoy sonó a clásico, sonó a la Semana Santa de los 2000, cuando ‘’Consuelo Gitano’’, de Antonio Velasco, fue la melodía de los primeros compases de San Pedro. La Semana Santa del pasado, la regional, y la Semana Santa del presente, la internacional, en los acordes de una marcha y en la talla de un trono.

Al filo de las once de la noche, y tras dos horas de recorrido, San Pedro volvía a donde los sueños se hacen realidad, donde las miradas hablan por sí solas y donde todo sabe a eternidad, la Casa Museo de la Semana Santa de Cieza. Con los últimos acordes de ‘’La Muerte no es el final’’, se acababa un nuevo traslado de San Pedro. Todo está escrito. Los traslados procesionales acabaron. Lo próximo será la misma gloria que en Cieza viene a cosificarse en los tronos que nos hacen ser la envidia y la primavera del mundo. Todos a una, todos unidos por un mismo motivo, demostrar que, como en Cieza, en ningún lado se vive la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.
San Pedro cerró el ciclo de los traslados, pero mañana La Samaritana volverá a escribir en oro y óleo una nueva historia de la Semana Santa de Cieza. Mañana un pueblo consagrará a un hijo suyo y a una rama del tronco de la centenaria Junta de Hermandades Pasionarias. Mañana seremos uno más en la familia cofrade ciezana. ¡Llegó la hora!
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José María Cámara Salmerón
Cofrade y Soñador
17/5/13