FOTOGRAFÍA: Parque Regional de las Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar.

@JoseMariaCamara

El Mar Menor está de moda, no por las cosas buenas, sino por su estado lamentable de conservación. Día tras día Twitter se llena de anónimos que informan sobre el ecocidio que se está produciendo en esta laguna salada. Yo, que soy más de interior que de playa, pasé mis veranos de infancia veraneando en Lo Pagán, por eso, siempre que regreso por cualquier motivo, el corazón me pega un pellizquito. Este verano regresé, pero regresé para, como hace casi 18 años, ver amanecer junto a mi padre. El lugar, el mismo: La Llana, pero en esta ocasión había otro objetivo: recorrer durante casi dos horas el Parque Natural de las Salinas de San Pedro. Desde el puerto deportivo hasta la Curva y volver al punto de partida.

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La ruta se puede hacer tanto en bici como andando.

Este relajante paseo comienza bordeando el mar, puesto que los primeros kilómetros transcurren a lo largo de la playa virgen de la Llana, una playa de arena blanca que solo ha sido modificada para construir una pequeña caseta de vigilancia. Llegar al final de la misma es, casi, tocar el final de La Manga. Continuamos y dejamos el Mar Mediterraneo a la izquierda, para, rápidamente, avistar las famosas encañizadas, concretamente la Encañizada de la Torre, un sistema de pesca tradicional  que hunde sus raíces en el S.XV. Mientras caminamos en linea recta vamos paralelamente al Mar Menor, lo que nos permite ver algún que otro barquito de pesca, y a lo lejos, las grandes edificaciones del imperio que Tomás Maestre levantó allá por el 56 con permiso del Generalísimo y que hoy, junto con la llegada de nitratos de la agricultura intensiva, es la principal causa del desastre ecológico que asola esta laguna murciana.

Tras llegar al Molino Calcetera ( que pueden ver en la imagen superior) comienza a avistarse la Playa de Villananitos, el final de la ruta, y donde, en verano, podrán ver a la gente bañándose en los famosos lodos; se cree que tienen propiedades terapéuticas, pero eso ya es cosa suya, creerlo, o no.

La ruta termina en el Molino Quintín, pero pueden acercarse a cualquier bar o restaurante de la zona a tomarse un refresco.

La ruta es altamente recomendable, pero eso si, no la hagan en pleno mes de agosto, como yo, puesto que pueden quedar fritos por el sol. Es recomendable hacerla en primavera con la llegada de las aves o en invierno, por la suavidad de las temperaturas.

Les dejo con un amplio reportaje de aquella bonita mañana paseando por el Parque Regional de las Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar.

Que lo disfruten.

José María Cámara Salmerón

Cofrade y Soñador

17/5/13

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