PASIÓN EN CIEZA: UNA SEMANA QUE CABE EN UNA NOCHE

@JoseMariaCamara

(Crónica de la de la Semana Santa de Cieza 2024).

Apenas entra algo de luz por mi ventana en este atardecer de resurrección. Hoy, más que nunca, la palabra nostalgia se materializa en tantas y tantas cosas que, ahora, nos hieren. Todo ha terminado, sí. Aprendí con el tiempo que en la vida siempre hay finales, pero hay algunos a los que uno permanece anclado hasta que los vuelve a vivir de la misma manera que cuando acabaron. Hoy todo duele, y no poco, pero mañana serán recuerdos entrañables. Entre el hoy y el mañana, hablemos de lo que fue la Semana Santa de Cieza 2024.

Este año no voy a tirar de lírica ni de orden cronológico. El año pasado, una persona a la que admiro, respeto y quiero mucho, me dijo que mi crónica parecía la crónica de un partido de fútbol. Se me clavó y, ahora, un año después, le voy a hacer caso, porque él sabe de lo que habla, a diferencia de mí. Así que vamos con el resumen, cortito y al pie.

La Semana Santa de Cieza 2024 podríamos resumirla en tres palabras y claramente me sobraría el resto de folio. SANTO ENTIERRO, ORQUESTA y TIEMPO son las palabras que mejor definen a lo que hoy se ha marchado sin despedirse, todavía desgarrándonos más aún. Esta semana de Pasión en Cieza ha sido una Semana Santa de interiores, de oraciones calladas y de compases bajo techos. La lluvia nos robó el estreno de una nueva marcha procesional de Joaquín Yelo para la Magdalena ‘’ Lignum Dei’’, y también nos robó al Cristo de la Sangre haciéndose oración y recogimiento, a la magnífica talla del Maestro Carrillo, el Resucitado, en la Esquina del Convento y a los Dormis regresando a su casa al compás de su himno, pero también nos robó, quizás, la razón y la cordura en un Martes Santo sin explicación, contemplación y algo más de calma, esa que tantas veces nos falla como humanidad.

Imagen en tonos sepia de un paso procesional en Cieza durante la Semana Santa, con un cielo nublado y una multitud de personas en la parte inferior.
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