@JoseMariaCamara
La vida son paradojas. Una detrás de otra. Como paradójico es también que la trayectoria del último gran escultor de postguerra, José Antonio Hernández Navarro, diera un salto inimaginable en su trayectoria con la realización de un grupo escultórico de la Coronación de Espinas de Jesús; hoy, 40 años después, las puertas del taller de Los Ramos se cierran para siempre, al menos para grupos escultóricos, con otra Coronación de Espinas de Jesús. En 1982 fue para la Cofradía del Cristo del Perdón de Murcia y hoy, en 2022, para la Cofradía de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo de Bullas, conocidos popularmente como Los Coloraos.
La fase más aguda de la pandemia, abril, mayo y junio de 2020, nos dejó sin muchas cosas a los que marcamos nuestra vida a golpe de redoble y toque de campana. A los cofrades de Bullas, por ejemplo, los dejó sin conocer el último grupo escultórico que, salido del taller de José Antonio Hernández Navarro, vendría a completar su Semana Santa y más concretamente el patrimonio de Los Coloraos, unos Coloraos que, desde 2008, cuentan con una de las grandes obras del escultor murciano, un Ecce Homo que, en palabras de D. Antonio Zambudio, es: ‘’ grandilocuente, solemne, de carácter mayestático, todo un rey coronado de espinas (…) bellísima cabeza, que conmueve al espectador que lo contempla y que viene a ser la representación de todo un Mesías’’. Muy posiblemente aquellas palabras hoy también nos servirían para hablar de la obra que hace tan solo unas horas ha sido presentada en la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Bullas.
