PASIÓN EN CIEZA: LA DESPEDIDA

@JoseMariaCamara

Hay historias que, por muchas veces que te las cuenten, sabes perfectamente el nudo, el desenlace y todos los detalles que la conforman, hasta los más específicos. Sin embargo, cuando ese libro llega a tus manos, te sigues emocionando como el primer día. Sigues sintiendo ese cosquilleo y esas ganas de conocer la historia y devorar el libro de arriba a abajo, de izquierda a derecha y de cabo a rabo. En Cieza, el tres de mayo vivimos, una y otra vez, la misma historia, pero ¡qué historia la del Santo Cristo del Consuelo y el regreso a su ermita!

A las seis de la tarde pocos aseguraban que ayer el Santo Cristo del Consuelo iba a dormir en su ermita. Una llamativa tormenta se dejaba caer por nuestra localidad y, evidentemente, ante tal panorama, la palabra suspensión sobrevolaba el ambiente. Sin embargo, el reloj campaneó las 19:07 y bajo los acordes de ‘’Jerusalén’’ de José Vélez, Él disipó las nubes, alejó las tormentas y trajo un tímido sol que tamizaba el ambiente y se asomaba entre las nubes para ver tantas y tantas cosas nuevas que ayer nos regaló el destino. En uno de esos recodos que las nubes dejaron, se asomó el sol y se reflejó en el nuevo tonelete confeccionado por Higinio Morote, quien, con el amor, el cariño, la sapiencia y la devoción nos invitó a los ciezanos a vivir una estampa totalmente inusual como fue la de ver al Santo Cristo del Consuelo en procesión con un tonelete del color de los atardeceres nublados.

Procesión del Santo Cristo del Consuelo en una calle estrecha, con un grupo de cofrades y fieles acompañando la imagen, en un ambiente solemne en blanco y negro.

La procesión de ‘’La fuente de todo Consuelo’’ como indicaba el sacerdote D. Jesús Aguilar Mondejar en el último día de la novena, permitió debutar tras su Señor, y en la ciezanísima tarde del tres de mayo, a la Unión Musical de Cieza. Desde su bajada el Domingo de Ramos hasta su subida el tres de mayo, siempre como ángeles custodios del faro que ilumina sus compases, melodías y vidas. El regreso del Cristo del Consuelo también ofreció a los niños la posibilidad de jugar a lanzarle pétalos al Señor; regresar a Cieza a los que sobreviven día a día sin sentir su infinito Consuelo; presentarle al recién nacido; gritar vítores y lanzarle palmas en San Sebastián; poner a su madre en silla de ruedas y, quizás, fotografiarla por última vez junto a su Consuelo Eterno y, como dejó escrito en redes sociales @rociohc20_ , entender que Él es ‘’el principio y el fin de un pueblo’’ pueblo que, cuando el reloj marcó las 20:35, renació, se unió y en volandas llevó a su Señor de vuelta a su ermita mientras, desde lo más profundo de su sentimiento de conjunto, salía la letra del himno que aprendemos en la cuna,  por qué sí, querido Labaña, el himno no nos lo enseñan en las escuelas, pero en nuestras casas lo aprendemos antes incluso que el nombre de nuestros padres. Cieza es Él y nosotros somos para Él.

Vendrán inviernos y otoños infinitos. El color del tiempo policromará nuestros días, pero siempre habrá un punto al que mirar, un lugar en el que sentirse tranquilos y un sueño por el que pedir. Este o no este, Él siempre permanecerá a nuestro lado. Pasarán los días, los años y los meses, pero Él siempre se queda a nuestra vera, en la mesita de noche, en la mesa de camilla, en la cartera, e la funda del móvil o en nuestro coche. El Santo Cristo siempre con nosotros y nosotros, sus hijos, siempre con Él.

A partir de esta semana, nuestro faro luminoso nos dejará huérfanos de su mirada compasiva, su altar será el Centro de Restauración de Verónicas y la próxima vez que el Rey Sol bañe el rostro divino del Señor de Cieza, será otoñó y será en Murcia. Hasta entonces, seamos ríos de devoción silenciosa camino de su Ermita o de allá donde esté.

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José María Cámara Salmerón

Cofrade y Soñador

17/5/13

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