CIEZA HOY: SEPTIEMBRE, VUELTA A LA VIDA EN LAS CALLES DE CIEZA.

@JoseMariaCamara

Por supuesto con una nueva temporada no podian faltar las publicaciones quincenales de Cieza, Hoy, publicaciones que también podeis encontrar en http://ciezaenlared.com/.

Comenzamos.

Septiembre, vuelta a la vida en las calles de Cieza.

En mis paseos diarios hasta la Biblioteca Municipal me encontré esta mañana una señora vendiendo nardos a las personas que desayunaban en la churrería. Mi debilidad por los nardos hizo acto de presencia, pronto me acerqué a ella apresuradamente. La mujer, de nombre Pepita, accedió a mi petición de darme su número de teléfono para poder comprarle nardos más adelante. En esos momentos solo llevaba mis libros de inglés en la mochila. Antes de despedirme de ella no pude irme sin oler el ramillete de nardos que tenía dentro de un caldero, predispuestos para su venta. Ese olor tan característico y peculiar me hizo recordar que septiembre ya llega, que se acabó el verano y que la vida vuelve por los caminos del estrés, el trabajo, la rutina y el caer de la hoja allá por los entresijos de la Atalaya.

Tras la palma redentora de San Bartolomé y el último estruendo de la traca fin de fiestas se fue el verano. Se fue la playa, se fueron los viajes, los helados y los recuerdos del verano, quizás, de tu vida. Es tiempo de volver a situarse en la vida , los desmanes ya quedaron fuera de lugar; ahora es tiempo de volver a preparar las agendas, de tomar café calentito en una buena tertulia, de volver a mirar la sombra imperturbable de la Atalaya al caer el día , y de volver a escuchar la sirena de los colegios cada mañana.

Ahora caminarás, querido lector, y todo te será familiar. Otro año más Cieza recibe septiembre lleno de elementos que son ya casi tradición. Caminar estos días por nuestra localidad supone el pasar por la puerta de librerías con tronío como son Jardín o Aníbal, pero solo podrás pasar por la puerta, y a una cierta distancia, porque las hordas de madres ansiosas por comprarles a sus hijos la ristra de materiales que encargamos los profesores no te dejarán más que asomarse desde la lejanía. Caminarás de buena mañana por el Paseo Ribereño y verás como muchas mujeres, las que más, pasean apresuradas tras dejar a sus hijos en el colegio, mientras que por la noche los hombres, liberados del trabajo, corren por la ribera del Segura para conservar Dios sabe qué. Solo verás un chorreo constante de deportista durante septiembre, el resto del año no encuentras ni las sombras de los árboles que proyectan las farolas.

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