INCIENSO Y PASIÓN: Las imágenes en camiones no, por favor

@JoseMariaCamara

Las imágenes en camiones no, por favor

No es ningún disparate decir que esta pandemia ha roto nuestros esquemas y nos ha despojado de tradiciones instauradas con el paso de los años y que son inherentes al imaginario colectivo de una determinada población. La Fe, quizás, ha crecido entre la población como consecuencia de la ausencia de un algo al que agarrarse en los momentos donde todo ha trepidado de manera inexplicable e inexorable. La Fe, a través de nuestras imágenes, es, muy posiblemente, el clavo al que muchos cristianos se han agarrado durante los meses del confinamiento y hoy, hoy que todo vuelve a tambalearse a nuestro alrededor.

Hace unos meses veíamos como la población de Molina de Segura trasladaba de manera solemne, respetuosa y casi de manera privada a su patrona, la Virgen de la Consolación; noticia que, por cierto, cubrió, como no podía ser de otra manera, esta web. Y, de igual manera, la Virgen de Gracia fue trasladada en andas desde San Juan de Dios hasta la Iglesia de la Merced para recibir sus cultos anuales, un traslado que incluso contó con un breve cortejo presidido por el pendón de la Cofradía de la Salud, hermanos alumbrantes y una presidencia.

Quizás el pasado 21 de septiembre la ciudad de Molina de Segura y el domingo 18 de octubre la Virgen de Gracia sentaron cátedra para aquellas poblaciones que en estos momentos tienen, digamos, desubicadas a sus imágenes patronales. Si la pandemia nos ha regalado el poder disfrutar de nuestras imágenes en un espacio diferente al habitual, debe ser este un motivo de ‘’alegría’’; puesto que, gracias a esta desafortunada situación, la Fe de un pueblo se puede ver acrecentada gracias a tener cerca de si a la imagen a la que siempre le han rezado. No es ningún disparate asegurar que si una imagen está cerca de su pueblo está, en esos precisos momentos, cumpliendo a la perfección los fines para los que fue realizada en su momento. No debemos olvidar que las imágenes, desde el Románico, y más adelante con la llegada del Barroco, son realizadas para acercar al fiel a Dios. Las imágenes como vínculo entre lo terrenal y lo divino; y es por esa dignidad por la que nuestras imágenes se merecen todo el respecto, cuidado y templanza de nuestros dirigentes. Nunca, repito, nunca, debemos despojar a las imágenes de esa dignidad que las rodea puesto que, si así lo hiciéramos, estaríamos despojando a la talla de su condición de imagen sagrada, para pasar a ser una escultura sin más. Una escultura que bien podría estar en un museo cualquiera, pero no en una iglesia para recibir la publica veneración de sus fieles.

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