@JoseMariaCamara
1997 alumbró la décimo octava cofradía que entraría a formar parte de la Junta de Hermandades Pasionarias de Cieza. No fue hasta el mes de abril de 2001 cuando, desde el taller de Hernández Navarro llegaría su titular, Jesús abriendo las puertas de los Infiernos, conocido popularmente como el Cristo de Ánimas.
Desde aquel Sábado Santo, 14 de abril, de manera ininterrumpida los hermanos de Ánimas han descendido junto a Cristo a los Infiernos, que en Cieza simbólicamente es representado con la bajada al Muro.
Cada Viernes Santo, sobre las dos y media de la madrugada, la Ermita de San Bartolomé se llena de penitentes que juntos reflexionan sobre la homilía del Sábado Santo, juntos hacen protestación de Fe y prometen guardar silencio durante la duración de la procesión. Mientras, en la Basílica de la Asunción, se repite el mismo ritual, pero esta vez con los hermanos anderos, hermanos que esperan ansiosos la llegada de la Cruz de Guía que romperá las puertas de la Basílica cuando sobre su estructura tres veces sea golpeada la cruz.
Túnicas de esparto, gorro de verduguillo, oscuridad en las calles, voces corales, velas en las manos y sandalias recorrerán las calles de Cieza cerca de las dos horas que dura la procesión. Una procesión que se diferencia en dos partes claras, por un lado la parte donde abunda el público, hasta la bajada al Muro, y por otro lado, a partir de la subida del Muro, donde los nazarenos quedan en la soledad de la madrugada ciezana.
