@JoseMariaCamara
Hay historias que, por muchas veces que te las cuenten, sabes perfectamente el nudo, el desenlace y todos los detalles que la conforman, hasta los más específicos. Sin embargo, cuando ese libro llega a tus manos, te sigues emocionando como el primer día. Sigues sintiendo ese cosquilleo y esas ganas de conocer la historia y devorar el libro de arriba a abajo, de izquierda a derecha y de cabo a rabo. En Cieza, el tres de mayo vivimos, una y otra vez, la misma historia, pero ¡qué historia la del Santo Cristo del Consuelo y el regreso a su ermita!
A las seis de la tarde pocos aseguraban que ayer el Santo Cristo del Consuelo iba a dormir en su ermita. Una llamativa tormenta se dejaba caer por nuestra localidad y, evidentemente, ante tal panorama, la palabra suspensión sobrevolaba el ambiente. Sin embargo, el reloj campaneó las 19:07 y bajo los acordes de ‘’Jerusalén’’ de José Vélez, Él disipó las nubes, alejó las tormentas y trajo un tímido sol que tamizaba el ambiente y se asomaba entre las nubes para ver tantas y tantas cosas nuevas que ayer nos regaló el destino. En uno de esos recodos que las nubes dejaron, se asomó el sol y se reflejó en el nuevo tonelete confeccionado por Higinio Morote, quien, con el amor, el cariño, la sapiencia y la devoción nos invitó a los ciezanos a vivir una estampa totalmente inusual como fue la de ver al Santo Cristo del Consuelo en procesión con un tonelete del color de los atardeceres nublados.





