@JoseMariaCamara
Desde el siglo XVIII, la zona del Levante español mantiene unos patrones devocionales muy marcados: Nazareno, San Juan, Dolorosa, Inmaculada y Soledad. Todos ellos se han ido creando y consolidando a lo largo de los siglos, mirando siempre hacia un mismo origen: Francisco Salzillo. Sus creaciones primigenias, principalmente para la Región de Murcia, han inculcado determinados modelos en el acervo cultural de todos y cada uno de los murcianos que han vivido al compás del agua del Segura, esa que riega nuestra fértil huerta.
Autores como Roque López, los Aracieles, Sánchez Lozano, González Moreno y los Hermanos Cava no han dudado en reproducir, algunos hasta la extenuación, los modelos salzillescos que tan imbricados estaban —y siguen estando— entre los devotos murcianos. Modelos como el de la Dolorosa de Jesús imperan en nuestra tierra, cuajando los templos murcianos de tallas que recuerdan a ese icono devocional que cada mañana de Viernes Santo es bañado por la luz del amanecer más murciano de cuantos existen.
Algunos de los autores mencionados anteriormente consiguieron subsistir gracias a la reproducción de aquellos modelos que, durante la Guerra Civil, fueron arrancados de sus fieles y devotos. Si Sánchez Lozano fue, tras la contienda, el más fiero continuador de la estela salzillesca, son los Hermanos Cava quienes, en la actualidad, siguen las trazas del genio murciano con mayor fidelidad y tino.

