@JoseMariaCamara
Cada uno tiene sus propios motivos. Nadie los conoce. Solo la persona que los vive sabe los porqués, pero la realidad nos dice que todos tenemos algo en común. Todos encontramos un vínculo con esta mañana de excelencia para los ciezanos. Todos, absolutamente todos, caminamos para encontrarnos junto a Ella, la Santísima Virgen del Buen Suceso Coronada, patrona de Cieza.
Mira si hay mañanas de domingo a lo largo del año que no soy capaz de contarlas, ni tampoco creo que haga falta. Es evidente que en Cieza hay pocas mañanas tan nuestras como la de la Romería de nuestra patrona, quizás solo comparable con la de Domingo de Ramos.
Son las 06:35 de la mañana. Pegas un salto en la cama. En tus adormilados sentidos el estallido de un cohete te hace levantar de la cama. Tras ese primero, vendrán otros tantos hasta que las campanas de la Basílica anuncien las 7:00. Primero, alboroto en la pirotécnica, luego, calma. Silencio. Espera. Todo aguarda al crepúsculo. Con las primeras luces de la mañana, nuestra Madre ha besado el alba, se ha vestido con los primeros rayos de sol y se ha dispuesto para regresar a su Ermita de la Atalaya bajo un arco efímero en tonos anaranjados, realizado a base de rosas, claveles y margaritas. Antes de ese primer beso al alba, los caminos de la Atalaya y el Puente de Hierro ya eran un reguero de ciezanos. Cada uno a su ritmo, pero todos con un punto en común, Ella.


