@JoseMariaCamara
Domingo de Resurrección. Último día de los días soñados. Un tiempo apenado se descubre a mediodía ante nosotros. Todo terminó. Lluvia. Nubes. Oscuridad. Poesía. Epicidad para el final de los días del año.
En Hellín, Procesión del Resucitado suspendida. La Dolorosa no verá la luz de la Resurrección. Otro año más sin verla recogerse por el Rabal. Pena. Tristeza y mucha, mucha añoranza. Se me iluminó la mente y rápidamente caí en una realidad: En Moratalla todavía sonaban tambores. Era su tamborada. Eran los redobles de la Resurrección. Eran los redobles de una nueva primavera anunciada por EL REDENTOR. Le tenía ganas, muchas, desde que les escribí varias veces para acreditarme a las XXXVIII Jornadas Nacionales de Exaltación del Tambor y el Bombo y no encontré ninguna respuesta y desde que me di de bruces con aquella famosa foto de Cristina García Rodero -¡SALVE MAESTRA! sobre esta fiesta en su famosísimo libro »ESPAÑA OCULTA». Así que, tras ver como las últimas horas de otra Semana de Pasión ya acabada se bañaban en unas leves gotas de agua, cogí el coche, cámara y arree hacia Moratalla.
