@JoseMariaCamara
El tiempo permanece en una ida y venida constante de nubes y rayos de sol. Caminar por las calles que hace días albergaban nazarenos y tronos es, como poco, un lamento profundo de lo que fue. Definir nostalgia y melancolía en Cieza es tan fácil como escribir tres palabras: Domingo de Resurrección. Ahí todo acaba, pero también comienza un nuevo año de esperanzas, trabajo, constancia e ilusión. Vamos, lo que es la Semana Santa callada, la que no se ve y la que llena la vida de tantas y tantas personas que, mirando al calendario, buscan un día y una fecha en concreto, pero, hasta que llegue esa fecha concreta, 27 de marzo de 2026, toca echar la vista atrás y recordar lo que ha sido esta Semana Santa, de cabo a rabo y sin paños calientes, que ya hay bastantes en la Semana Santa como para poner más.
Las personas. Es indudable que la Semana Santa de Cieza es lo que es por las personas que la conforman. El patrimonio artístico no sería nada si no tuviera detrás a gente que, de manera desinteresada, lucha por sacarlos a la calle con la máxima dignidad posible. Sin lugar a dudas, el nombre de una persona, Joaquín Gómez, ‘’nuestro presidente’’ ha estado presente en las cabezas de muchas personas. La situación personal que está viviendo lo ha privado de estar presente durante estos días, suponiendo, sin lugar a dudas, un doble dolor que solo él conoce. Desde este medio, nuestros mejores deseos para Joaquín y su familia. Toda persona merece disfrutar de lo que trabaja y de lo que sueña y Joaquín también, por algo es el número uno de todos los cofrades. En un plano más alegre, quisiera señalar el bonito detalle que los Dormis tuvieron el Domingo de Ramos cuando, con motivo del 75 aniversario de la hechura de ‘’La Burrica’’, invitaron a las hijas del Maestro Carrillo, Chencha y Mercedes, a presidir la Procesión de la Palma delante del grupo escultórico de su padre. Gestos así engrandecen nuestras cofradías y nos hacen mejores personas.





