@JoseMariaCamara
Con la llegada del mes de octubre, mes del Santo Rosario por excelencia, os traigo el reportaje que el pasado Sábado Santo le realicé al cortejo de la Procesión de Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos, perteneciente a la Cofradía de la Caridad de la ciudad de Murcia.
La procesión, configurada con un gusto estético exquisito bajo el sello artístico de Santiago Rodríguez López y Ramón Cuenca, lleva a la imagen mariana a las calles más céntricas de la capital de la Región de Murcia. Partiendo desde el templo de Santa Catalina, el cortejo recorre la ciudad de Murcia como antesala a la Resurrección y como anuncio de una primavera que, en los huertos y trajes de huertana, ya comienzan a desperezarse en la ciudad, pese a que todavía la Semana Santa no ha dado paso a las Fiestas de Primavera. El cortejo de la Cofradía de la Caridad únicamente es configurado por una única talla mariana que, antecedida por monaguillos, penitentes y tavoletta, se alza como una perfecta pirámide cuya base es su trono procesional, diseñado por Santiago Rodríguez, y como punta de ese triángulo perfecto, ella. La talla mariana para mi una de las mejores de Ramón Cuenca, sigue perfectamente el canon de Soledad Castellana que, desde la llegada de los Austrias a España en el S. XVI, se ha erigido como el estilo vehicular para ataviar las tallas marianas que representan la soledad de María tras la muerte del Redentor. Al respecto, y sobre la Soledad de San Pedro del Pinatar, del mismo estilo que la obra nos ocupa. Se señala en La Hornacina (2012)
Responde a la iconografía habitual de María en su Soledad, desarrollada a partir de la versión escultórica que el artista jienense Gaspar Becerra llevó a cabo por encargo de la reina Isabel de Valois, vistiendo desde entonces la conocida »Soledad de la Victoria» un atuendo de viuda castellana por recomendación de la condesa de Ureña y consagrándose como el modelo más extendido de la Dolorosa en la España de los Austrias. (La Hornacina, 2013).
De la obra, destaca su profundo interiorismo, su tez nacarada, muy al estilo Barroco, las manos entrelazadas y su posición arrodillada. Teniendo unas dimensiones de 118 cm y estando ejecutada en cedro real, policromada al óleo y con ojos de cristal. Es significativo señalar que, al igual que en este modelo, Ramón Cuenca también realizó otro simulacro muy parecido para la localidad murciana de San Pedro del Pinatar, alzándose en el año 2013 con el premio de escultura de la Hornacina. A tal efecto, el escultor de Cox subrayaba la influencia italiana que había recibido a la hora de realizar la obra, influencia que, indudablemente, también se encuentra en el simulacro posterior que sale la tarde del Sábado Santo en Murcia.
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