CIEZA, HOY: JODER ¡PARA!

@JoseMariaCamara

Yo esta semana iba a escribir sobre el cáncer, quería hablar de los valores de Amparo Pino, pero también de la importancia de vivir según Manu Sánchez y José Antonio Rodríguez, uno cómico y andalucista hasta la médula, el otro, periodista y miembro del gabinete de comunicación del presidente de Andalucía, Juanma Moreno, pero, sin embargo, voy a hablar de cómo nos volvemos locos rompiendo los tiempos, los meses, los días y las esperas.

Dormía la siesta en la cama de novia. Sonó el despertador. Pegué un salto. Me vestí con mi camisa de Álvaro Moreno. La tapé con una manta ‘’abrigosa’’ y salí pitando hacía el tranvía. Lo perdí. 8 minutos quedaban. ¡Y un carajo voy a perder 8 minutos de mi vida esperando un tranvía que solo me aportaba velocidad y el poder regocijarme en mi gandulería! Era casi un atardecer más. 7 minutos marcaba el luminoso del tranvía. Decidí no esperarlo y salir pitando. Me crucé media Murcia en 15 minutos. Desde una para de tranvía a las afueras de la ciudad, hasta el Palacio de San Esteban. No me había citado ningún político. No iba a ver a López Miras, pero si tenía cita con la memoria y los pinceles de Pepe Lucas. De ayer no podía pasar que no fuera a ver el homenaje que sus hijos, a través de Jarauta y Medina, le han querido brindar a su padre, pero, claro, al realizarse en la casa de todos los murcianos, podemos entender que es el homenaje de toda una región a uno de los suyos. Un volcán de emociones, sentimientos y expresiones. Vi la exposición. Salí y me fui al Bellas Artes de Murcia, la Colección Adela Barba era mi objetivo, pensaba que me encontraría como veinte obras. Mi gozo en un pozo. Solo siete. Dos esculturas y cinco cuadros. Eso sí, Ribera, Salzillo, cercanos a Maella y una talla italiana. Salí del Bellas Artes. Cinco por ciento de batería en mi móvil. Crúzate otra vez Murcia para quedar con tu novia.

Mientras en mi móvil se reproducía una entrevista, algo me hizo detenerme. ¡Luces de Navidad! ¡Qué cojones es esto! ¡Estamos a 17 de octubre! ¿Hemos perdido la cabeza? ¿Somos inútiles? No lo sé. La cuestión es que el sábado pasado fui a Madrid y también había luces de Navidad en algunas calles. ¿Cuándo cae el meteorito? Volvamos a ayer. Seguí caminando intentando borrar de mi cabeza la imagen de: 17 de octubre- luces de Navidad. Recogí a mi novia a las puertas del Corte Inglés. Una visita rápida a la tercera planta y a cenar. ¡Olor a castañas! ¡Pero si todavía estoy comiendo helados de Mercadona! Seguí caminando y mi novia, brillante ella, me dijo al ver mi cara: ‘’pues que sepas que ya hay tiendas que, tras el pasillo de Halloween, comienza el pasillo de Navidad’’. Mi respuesta: ‘’el 24 de diciembre estoy quemando incienso y a toda pastilla con las cornetas y los tambores’’. Suena a chiste ¿verdad? Bien, este relato es solo una mezcla de realidad con gracia, pero, de verdad, creo que se nos va de las manos. Tenemos prisa por adelantar los tiempos, por vivir corriendo, hacerlo todo corriendo y desear que llegue lo próximo para seguir esperando que llegue lo próximo. Recuerdo que el primer día de instituto escuché a través de la ventana de mi clase a una alumna decir: ‘’ya queda poco para el verano’’ ¡Jó, eso sí que es motivación! Pero también es una pena que no disfrute del día a día, de su cumpleaños, los besos de su abuela y los abrazos de sus padres. Nos empeñamos en ir siempre por delante de los días. Nos los comemos. No nos paramos a disfrutar del presente y solo pensamos en que vamos a hacer la semana que viene o el mes que viene, pero ¿y mañana? ¿Y ahora? Pues vaya usted a saber. Vivimos equivocados, vivimos en una espiral de prisas, estrés y pensamientos futuros y, mientras tanto, nos estamos perdiendo los mejores atardeceres de nuestra vida, los mejores cafés con nuestros amigos, los mejores besos de nuestras parejas y los mejores te quieros de tus

padres. ¡Paren, por favor! Hagan caso a Manu Sánchez y dejen de planificar el futuro, como si siempre fuera a estar ahí. Piensen en el ahora y vivan, vivan mucho, que la vida es un inmenso regalo que no entiende de prisas ni de carreras. Víctor Küpper lo dejó claro: ‘’ Hay que parar, porque si no, igual te equivocas de camino’’.

Os espero dentro de quince días, mientras sigo observando la vida.

Jose María Cámara Salmerón

Cofrade y Soñador

17/5/13

Deja un comentario