SOBREVIVIR IX: LAS PUÑETERAS PRISAS

@JoseMariaCamara

Creo que no hemos aprendido nada de esta situación; seguimos viviendo igual que antes. La gente sigue siendo igual de mala folla que antes, la gente sigue pensándose imbatibles, como si fueran algo así como dioses. La gente sigue haciendo planes como si no hubiera un mañana. ¡No sé cuantas veces he repetido estos días la dichosa frase: piensa en el mañana, y, cuando pase, en el día siguiente! Pero oye, que no hay forma, me aburre todo esto, y, 58 días después, todo esto comienza a hacer mella en mi estado psicológico. Me pregunto mucho, pienso mucho y me enfado demasiado. Supongo que será lo normal, pero me agota.

Me agota que la gente siga pensando en lo que hará en ¿verano? ¿otoño? Pero que cojones hacéis pensando en vacaciones y en viajes. ¡¿Qué cojones hacéis?! Me gustaría saberlo pero, obviamente, no voy a ir preguntándole a la gente que hace con su vida y que de que leches está sirviendo todo esto.

Ahora mismo, sinceramente, creo que nuestras fuerzas no se deben ir en planes futuros, sino en planes presentes; debemos ayudar a quien lo necesita, debemos dar ánimos a los cuerpos de seguridad, debemos preguntar por los amigos y la gente que queremos. Debemos centrar nuestros esfuerzos en sobrevivir. Sobrevivir es lo que toca, el resto no vale para absolutamente nada.

Salgo poco a la calle, quizás una vez por semana a comprarle el pan a mi abuela, y realmente tengo la sensación de que estoy en una guerra. Muchas veces cuando paseo me pregunto donde cojones estará el bicho, donde leches estará aquello que mata a tantísima gente. Me siento en estado de guerra, no como aquellas en las que hay bombas y alarmas antibombas a todo tren, pero si en una guerra donde está muriendo mucha gente inocente, mucha gente que nunca se imaginaria que en pleno S.XXI una pandemia se los llevaría para adelante y su memoria solo ocuparía telediarios, y el recuerdo de sus familiares, porque, visto lo visto, aquí ni el tato se acuerda de todo lo que está pasando. Nadie se acuerda del Hospital de IFEMA, de la morgue del Palacio de Hielo o de las imágenes de centenares de ataúdes blancos siendo enterrados, unos encima de otros, en la Isla de Hart (New York).

Me exaspera la sociedad que me ha tocado vivir. Sé que hay mucha esperanza, que hay mucha gente que se tiene ganado el cielo, pero también se que hay inútiles por millones. Como docente que soy, a veces me pregunto en que estamos fallando en la escuela para que nuestros alumnos cada vez crezcan con menos valores, educación y respeto. ¿En que fallamos? Yo, tristemente, no lo sé, pero si sé que estamos fallando, y mucho.

Mañana volverá a sonar el despertador a las diez de la mañana. Mi madre me despertará dándome un beso, en cuarentena me espera para desayunar, estamos más unidos. De nuevo volverá a comenzar el reloj de un nuevo día, pero no un día cualquiera, sino un día más que he sobrevivido. Sonará un poco disparatado, pero creo que cada día que pasa es una batalla que le he ganado a la muerte. Creo que este virus podrá venir por mi y llevarme para adelante, pero también, creo y sé, que le voy a dar batalla, a él y a la vida. Pero para plantarle cara necesito vivir el día a día, necesito ir despacio, organizarme mis espacios, vivir, respetar y querer, quizás por partes iguales.

Quiero ir día a día y que todo pase, por eso el verano se queda ahí congelado, ya habrá tiempo de volver a la normalidad y volver a planificar los veranos de nuestra vida.

Sobreviviré

José María Cámara Salmerón

Cofrade y Soñador

17/5/13

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